En el trienio pasado se llevó a cabo un programa de reordenamiento de las calles del Centro Histórico para despejarlas y devolver fluidez al tránsito; hoy, a casi dos años de la llegada de José Chedraui Budib a la alcaldía este logro se fue a la borda: congestionamiento, ambulantes que se apoderan de banquetas y arroyos vehiculares, y automóviles en doble fila convierten el primer cuadro en un embudo permanente.
Solo basta caminar por las calles del primer cuadro de la ciudad, para observar la cruda realidad: toldos blancos de vendedores de ropa y mercancías, coches estacionados a ambos lados reduciendo el paso a un solo carril, peatones zigzagueando entre puestos y vehículos, y un paisaje urbano que poco tiene que ver con el “museo vivo” que el propio alcalde prometió proteger.
La decadencia del Municipio de Puebla es INEGABLE...¿Cuánto tiempo que no veíamos así nuestro Centro Histórico? ???? pic.twitter.com/wfjvXiyP06
— ★·.·´HeChIzErO`·.·★ (@Hechizero_38) October 13, 2026
Los puntos más conflictivos coinciden casi punto por punto con los que la ciudadanía identifica desde hace meses:
6 Oriente y 5 de Mayo (Calle de los Dulces y el corredor comercial).
8 Oriente-Poniente, desde 5 Norte hasta 2 Norte.
10 Oriente-Poniente.
12 Oriente-Poniente.
14 Oriente-Poniente.
Todo el corredor de la 5 de Mayo hasta la 18 Oriente-Poniente.
3 Norte, desde 2 Poniente hasta 18 Poniente.
5 Norte, desde 2 Poniente hasta 18 Poniente.
En estas vialidades los ambulantes ocupan banquetas y hasta cajones de parquímetros con estructuras metálicas, anafres, lonas y mercancía; el espacio peatonal se reduce a un pasillo estrecho; los conductores se ven obligados a circular en doble fila o a detenerse varios minutos.
Chedraui llegó prometiendo que el Centro Histórico sería “intocable”; en octubre de 2024 habló de reordenamiento con apoyo de universidades y diálogo con organizaciones, hubo operativos en julio de 2025 que temporalmente liberaron el primer cuadro y se anunciaron como permanentes hasta finales de ese año.
Se habló de retirar más de 1,000 ambulantes y de no otorgar permisos en la zona núcleo; sin embargo, la realidad de 2026 es otra. Con la complacencia del Ayuntamiento, es muy fácil observar sobre estas arterias puestos irregulares de comida, ropa, fayuca, celulares y hasta prostitución; así como organizaciones como Antorcha Campesina, UPVA 28 de Octubre y Fuerza 2000 disputándose el territorio.
Los operativos siguen existiendo sobre el papel, pero los ambulantes se desplazan a calles aledañas apenas baja la presencia policial; el resultado es un juego del gato y el ratón que nunca termina de liberar las vialidades.
Y el caos no es solo estético, también afecta la movilidad de peatones, especialmente adultos mayores y personas con discapacidad, genera competencia desleal al comercio formal, deteriora la imagen turística de un sitio Patrimonio de la Humanidad y convierte el simple acto de cruzar el centro en una odisea de minutos perdidos y estrés.
Es una realidad que el corazón histórico de la ciudad permanece secuestrado por la informalidad, con la complacencia de la administración de la "capital imparable".
El reordenamiento del trienio pasado se diluyó en un abrir y cerrar de ojos; hoy el Centro Histórico de Puebla no es un espacio ordenado ni fluido: es un tianguis permanente con doble fila incluida. La pregunta que queda en el aire es si la administración de José Chedraui tiene voluntad real de recuperar el espacio público o si, simplemente, decidió convivir con el caos.