Un videojuego desarrollado por investigadores de la Universidad de Boston permitió estudiar cómo adolescentes con autismo procesan información sensorial y toman decisiones, incluso en casos donde existen dificultades importantes de comunicación. El juego, llamado Geode, fue diseñado para funcionar sin instrucciones verbales y podría convertirse en una herramienta útil para investigación y ensayos clínicos.
El estudio incluyó a más de 300 adolescentes de entre 11 y 17 años. Poco más de 200 tenían autismo, con distintos niveles de síntomas, mientras el resto eran hermanos neurotípicos.
"Descubrimos que podemos lograr que estos niños participen y nos cuenten, en su propio idioma, cómo perciben el mundo", explicó Benjamin Scott, profesor asistente de ciencias psicológicas y cerebrales en la Universidad de Boston.
Un juego de búsqueda de gemas para estudiar la percepción
Geode consiste en una búsqueda de gemas. Los jugadores eligen un personaje y recorren un mapa mientras aparecen destellos en los extremos de la pantalla. Si uno de los lados brilla con mayor intensidad, indica dónde existen más probabilidades de encontrar las joyas.
Mientras los participantes juegan, los investigadores registran cómo detectan estos estímulos, cuánto tardan en aprender las reglas y qué información utilizan para tomar decisiones.
"Podemos recopilar información muy detallada sobre cómo tomas decisiones, percibes el mundo y aprendes a jugar", señaló Scott.
Uno de los aspectos centrales es que el juego no proporciona instrucciones. Los participantes deben aprender las reglas mediante prueba, error y retroalimentación. Esto permitió incluir a adolescentes con autismo profundo o dificultades para comunicarse verbalmente, grupos que con frecuencia quedan fuera de estudios experimentales.
Adolescentes con autismo utilizaron menos información disponible
La mayoría de los participantes logró comprender la dinámica del juego, incluso quienes presentaban síntomas más profundos. Sin embargo, los investigadores detectaron diferencias en el aprendizaje.
Los adolescentes con autismo tardaron más en adaptarse y, en promedio, mostraron menor precisión. Cuando los científicos modificaron elementos como la duración y el momento de los destellos, observaron que estos participantes tenían mayores dificultades para aprovechar toda la información sensorial presentada.
"El déficit parece residir en un componente de la percepción llamado integración perceptiva, donde se acumula información a lo largo del tiempo para formar una idea compleja sobre el mundo", explicó Scott.
Los investigadores describen este fenómeno como una posible "integración de evidencia ruidosa", donde cada nueva señal puede añadir distorsión al proceso de reunir información.
No está diseñado para diagnosticar autismo
Los autores aclaran que Geode no es una prueba diagnóstica y no permite diferenciar por sí solo entre autismo y otros trastornos neuropsiquiátricos.
Su utilidad actual está en medir de manera objetiva cómo una persona aprende, procesa información y toma decisiones.
Scott considera que podría tener una aplicación futura en ensayos clínicos. Un participante podría jugar antes de recibir un tratamiento y repetir la actividad después para evaluar si existen cambios medibles.
"Se están realizando ensayos clínicos con diversos fármacos para el autismo y los trastornos del neurodesarrollo relacionados", afirmó. "Y este juego podría servir como indicador de resultados".