A 25 años del 11-S: las teorías conspirativas que se niegan a morir

A 25 años del 11-S: las teorías conspirativas que se niegan a morir

Foto: NotiPress

A 25 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, las imágenes de las Torres Gemelas envueltas en humo y fuego continúan formando parte de la memoria colectiva. Aquel día, 19 integrantes de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales: dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, otro impactó el Pentágono y el cuarto cayó en un campo de Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave; cerca de 3,000 personas murieron.

 

La investigación oficial y numerosos estudios posteriores establecieron que los ataques fueron perpetrados por Al Qaeda y que el derrumbe de las Torres Gemelas estuvo relacionado con el impacto de los aviones, los daños ocasionados a las estructuras y los incendios posteriores. 

 

Sin embargo, un cuarto de siglo después, distintas teorías conspirativas continúan circulando en internet, redes sociales y espacios mediáticos.

 

 

¿Las Torres Gemelas fueron demolidas con explosivos?

 

Una de las teorías más conocidas sostiene que las Torres Gemelas no se derrumbaron únicamente por los impactos de los aviones y los incendios, sino que fueron previamente preparadas para una demolición controlada.

 

Quienes defienden esta hipótesis alegan como argumentos la rapidez de los colapsos, las enormes nubes de polvo que se generaron, algunos sonidos registrados en videos y la presencia de material que interpretan como residuos de explosivos o termita.

 

Otro argumento repetido es que “el combustible de avión no puede fundir el acero”, el dato es correcto, pero la conclusión que se desprende de él no coincide con las investigaciones estructurales: el acero no tenía que llegar a su punto de fusión para perder una parte considerable de su resistencia.

 

Los análisis hechos por especialistas determinaron que el impacto de los aviones dañó elementos estructurales y desprendió parte de la protección contra incendios; posteriormente, los incendios provocados por el combustible y por los materiales existentes dentro de los edificios elevaron las temperaturas y redujeron la capacidad de carga de diversos elementos.

 

Además, las investigaciones no encontraron evidencia de una red de explosivos colocada previamente para provocar el derrumbe.

 

 

El misterio del edificio 7

 

El WTC 7 es probablemente el elemento que más alimentó las teorías conspirativas sobre el 11-S; el edificio de 47 pisos no fue impactado directamente por un avión y se derrumbó horas después de las Torres Gemelas. Para los defensores de la teoría de la demolición controlada, su caída casi vertical constituye una prueba de que fue destruido mediante explosivos.

 

El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, NIST, investigó el caso durante años, su conclusión fue que una combinación de incendios prolongados, expansión térmica de elementos estructurales y el fallo de una columna crítica desencadenó un colapso progresivo.
 

El hecho de que el edificio no hubiera recibido el impacto directo de un avión no significa que permaneciera estructuralmente intacto: los escombros de las Torres Gemelas dañaron parte de su estructura y los incendios se mantuvieron durante horas sin ser controlados.

 

La teoría del “inside job”

 

Otra de las hipótesis más extendidas asegura que el propio gobierno de Estados Unidos planeó los ataques o permitió deliberadamente que ocurrieran para justificar posteriormente las guerras en Afganistán e Irak y ampliar las facultades de seguridad del Estado.

 

 

Esta teoría cobró fuerza especialmente después de la invasión de Irak en 2003, debido a que posteriormente no se encontraron las armas de destrucción masiva que la administración de George W. Bush había utilizado como argumento para la guerra.

 

Sus defensores también señalan los numerosos errores cometidos por las agencias de inteligencia antes de los atentados y consideran que algunos funcionarios pudieron haber tenido información anticipada.
 

La Comisión del 11-S sí documentó graves fallas de inteligencia, comunicación y coordinación entre instituciones estadounidenses; sin embargo, esas deficiencias no fueron consideradas evidencia de que el gobierno hubiera organizado los atentados.

 

¿Un misil impactó el Pentágono?

 

Otra teoría sostiene que el Pentágono no fue alcanzado por el vuelo 77 de American Airlines, sino por un misil; los defensores de esta versión argumentan que el daño inicial parecía demasiado pequeño para haber sido provocado por un Boeing 757 y cuestionan que en algunas fotografías tomadas inmediatamente después del impacto no fueran visibles grandes fragmentos de la aeronave.

 

Sin embargo, hay restos del avión, registros de radar, testimonios de personas que observaron el impacto y evidencias forenses que vinculan el vuelo 77 con el ataque. La explicación de los investigadores es que una aeronave que viaja a gran velocidad contra una estructura fuertemente reforzada puede sufrir una enorme fragmentación, mientras que diferentes componentes penetran o se dispersan dentro del edificio.
 

 

¿Los judíos fueron advertidos para no acudir a trabajar?

 

Entre las versiones más peligrosas aparecen las teorías antisemitas que responsabilizan a Israel o a la población judía de los atentados. Una de las afirmaciones más repetidas sostiene falsamente que miles de empleados judíos recibieron una advertencia previa y por eso no acudieron a trabajar en el World Trade Center el 11 de septiembre.

 

El número de “4,000 judíos” que supuestamente no se presentaron a trabajar se convirtió en uno de los rumores más persistentes del atentado; no existe evidencia que demuestre una evacuación previamente anunciada a empleados judíos.

 

Por el contrario, entre las víctimas del 11-S hubo personas de diferentes nacionalidades, religiones y orígenes, incluidos ciudadanos judíos.

 

También se ha utilizado como supuesto argumento un video en el que aparecen cinco israelíes cerca de Nueva York que fueron detenidos e interrogados después de los atentados. El episodio ha sido utilizado durante años para construir una narrativa de participación israelí, pese a que no constituye evidencia de que Israel organizara los ataques.
 

Larry Silverstein y la teoría del seguro
 

Otra hipótesis coloca en el centro a Larry Silverstein, arrendatario del complejo del World Trade Center; la teoría sostiene que Silverstein habría participado en una conspiración para destruir los edificios y cobrar un seguro millonario. 

 

Uno de los elementos utilizados para alimentar la sospecha es que el empresario había contratado un seguro sobre las propiedades poco antes de los atentados.

 

También se suele citar una declaración de Silverstein en la que utilizó la expresión “pull it” al hablar del WTC 7, frase que algunos interpretaron como una orden para demoler el edificio.

 

Silverstein explicó posteriormente que la expresión se refería a retirar a los equipos de bomberos del inmueble debido a la situación de riesgo; los investigadores no encontraron evidencia de que la frase significara activar explosivos.

 

¿Hubo operaciones bursátiles sospechosas antes del 11-S?

 

Algunos investigadores y teóricos de la conspiración han señalado operaciones inusuales en los mercados financieros ejecutadas antes de los ataques, entre ellas se mencionaron opciones de venta sobre acciones de algunas compañías vinculadas con la aviación, lo que alimentó la sospecha de que alguien conocía anticipadamente los atentados y apostó a una caída de sus acciones.

 

Las investigaciones llevadas a cabo posteriormente analizaron estas operaciones; la existencia de movimientos financieros inusuales no fue considerada suficiente para demostrar que los responsables de las operaciones conocieran los planes de Al Qaeda.

 

El argumento permanece, sin embargo, como uno de los elementos utilizados por quienes sostienen que hubo información privilegiada antes del 11-S.

 

 

¿El vuelo 93 fue derribado por un misil?

 

El vuelo 93 de United Airlines cayó en Shanksville, Pensilvania, después de que los pasajeros intentaran recuperar el control del avión. La versión conspirativa afirma que la aeronave fue derribada por un misil estadounidense y que posteriormente se construyó la historia de la rebelión de los pasajeros.

 

La investigación oficial, los registros de comunicaciones y los testimonios de familiares y pasajeros establecieron que varias personas a bordo supieron que otros aviones habían sido utilizados como armas y decidieron enfrentarse a los secuestradores.

 

El avión terminó estrellándose en un campo antes de alcanzar el objetivo que, según las investigaciones, probablemente se encontraba en Washington y no existe evidencia concluyente de que un misil estadounidense haya derribado el vuelo.

 

¿Arabia Saudita estuvo detrás de los ataques?

 

Otra variante de las teorías del 11-S apunta hacia Arabia Saudita, el debate se alimenta de los vínculos que algunos de los secuestradores tuvieron con ciudadanos saudíes y de cuestionamientos sobre la información que las autoridades estadounidenses tenían acerca de determinadas personas relacionadas con los atacantes.

 

La investigación del 11-S identificó numerosos errores y omisiones de inteligencia, pero eso no equivale a demostrar que el gobierno saudí haya ordenado los atentados. La discusión sobre posibles responsabilidades individuales y sobre qué información conocían distintas autoridades continúa siendo diferente de afirmar que Arabia Saudita organizó la operación.

 


 

Nostradamus y la supuesta predicción

 

Poco después de los atentados comenzaron a circular textos atribuidos a Nostradamus que supuestamente anunciaban la llegada de “dos hermanos” derrumbados por “pájaros de acero”.

 

El fenómeno se convirtió en uno de los primeros grandes ejemplos de desinformación viral alrededor del 11-S, las frases no corresponden a una predicción auténtica de Nostradamus sobre los atentados; algunas versiones fueron creadas o modificadas después de los ataques y presentadas como si hubieran sido escritas siglos antes.

 

El caso demuestra cómo un acontecimiento traumático puede generar interpretaciones retrospectivas en las que textos ambiguos son adaptados para que parezcan profecías.

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