Canadá busca estrechar lazos con Europa en plena disputa comercial con EU

Canadá busca estrechar lazos con Europa en plena disputa comercial con EU

Foto: Xinhua, Magnific

Mark Carney llegará a Europa en septiembre con una agenda que trasciende el protocolo. El primer ministro canadiense intervendrá ante el Parlamento Europeo el 17 de septiembre, después de asistir un día antes al discurso sobre el estado de la Unión de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

 

El gobierno canadiense tiene intenciones de profundizar su relación con la Unión Europea mientras experimenta un fuerte deterioro de las relaciones entre Ottawa y Washington. La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, anticipó el sentido político de la visita: "La importante visita del primer ministro será una oportunidad para profundizar los lazos entre la UE y Canadá y reforzar nuestra relación".

 

Carney ha defendido una cooperación más estrecha entre las denominadas potencias intermedias ante un escenario internacional marcado por tensiones comerciales y mayores exigencias de Washington hacia sus aliados. El desplazamiento a Europa ofrece una plataforma concreta para esa estrategia y llega después del fracaso de las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos.

 

Estados Unidos impuso el 24 de agosto aranceles de hasta 50% sobre productos canadienses por 20.000 millones de dólares. Como respuesta, Canadá anunció represalias equivalentes sobre mercancías estadounidenses, generando la mayor ruptura diplomática y comercial en décadas entre ambos países.

 

"Estás en guerra cuando te atacan. Nos atacaron", comentó el primer ministro canadiense durante el fin de semana.

 

El enfrentamiento también adquirió una dimensión política luego de que Trump volviera a referirse a Canadá como posible estado estadounidense y planteó incluso cambiar el nombre del lago Ontario a "Lago de América".

 

Ottawa, por su parte, acusó a Washington de injerencia en su soberanía tras exigir concesiones en materia de idioma. Para Canadá, la protección del bilingüismo es una línea roja de soberanía. Washington catalogó formalmente las leyes lingüísticas canadienses como "barreras comerciales".

 

Por otro lado, Washington buscaba imponer restricciones en el tratado que maniataran la autonomía comercial de Ottawa. El principal punto de fricción radica en una "cláusula de veto implícito" destinada a aislar económicamente a potencias enemigas de Estados Unidos.

 

El primer ministro Carney aseguró también que la propuesta estadounidense era un chantaje desproporcionado. Para otorgar un acceso comercial básico, Estados Unidos exigió concesiones extremas sin dar garantías a cambio, afirma el gobierno canadiense.

 

La Casa Blanca habría presionado a Canadá bajo el argumento de que Washington "los protege" militarmente, recriminándole a Ottawa gastar menos de lo debido en defensa y exigiéndole asumir los costos de infraestructura fronteriza.

 

En una entrevista con Glenn Beck, Trump aseguró que Canadá se había aprovechado de Estados Unidos durante décadas y minimizó la dependencia estadounidense de los productos canadienses. "No tienen nada que nosotros necesitemos, ¿de acuerdo? Podemos arreglárnoslas", afirmó.

 

Por ahora, la resistencia de Carney cuenta con un respaldo considerable. Una encuesta del Instituto Angus Reid difundida el domingo mostró que 76% de los consultados aprobó suspender las conversaciones comerciales, aunque 40% expresó temor por el riesgo para sus empleos.

 

Todavía existen márgenes para negociar antes de una ruptura completa. Los aranceles canadienses comenzarían a aplicarse el 8 de septiembre, mientras las tarifas estadounidenses contra automóviles están previstas para el 1 de enero.

 

Además, la relación económica sigue siendo difícil de separar: el intercambio bilateral alcanzó los 880.000 millones de dólares el año pasado, uno de los más masivos y profundos de todo el planeta, solo por detrás del intercambio comercial entre México y Estados Unidos.

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