Disciplina o abuso: los límites que no pueden cruzar las escuelas militarizadas

Disciplina o abuso: los límites que no pueden cruzar las escuelas militarizadas

Foto: Magnific

La muerte de Dafne, una adolescente de 13 años que perdió la vida durante un campamento de una escuela militarizada en Ciudad Madero, Tamaulipas, volvió a poner bajo la lupa a este tipo de instituciones privadas y los métodos disciplinarios que emplean con niñas, niños y adolescentes.

 

De acuerdo con la denuncia de su madre, la menor ingresó al campamento en buen estado de salud y falleció el pasado 16 de julio. Mientras la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas mantiene abierta la investigación para determinar las causas de la muerte y deslindar responsabilidades, el caso ha despertado cuestionamientos sobre la supervisión de estos centros y los límites de la llamada "educación militar".

 

 

¿Quién supervisa las escuelas militarizadas?

 

Aunque utilizan uniformes, formación y disciplina de estilo castrense, la mayoría de estas academias no pertenecen al Ejército Mexicano, sino que son instituciones privadas, su funcionamiento depende principalmente del Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) otorgado por la Secretaría de Educación Pública o por las autoridades educativas estatales.

 

Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) únicamente regula aspectos relacionados con el uso de la denominación "militar" o "militarizada", así como ciertos requisitos administrativos y de imagen institucional, pero no supervisa de manera permanente las actividades diarias ni los campamentos organizados por estos planteles.

 

Por lo tanto, hay un vacío en la supervisión, pues las prácticas de entrenamiento y disciplina quedan, en gran medida, bajo responsabilidad de cada institución.

 

¿Qué métodos disciplinarios son legales?

 

La legislación mexicana establece que ninguna institución educativa puede ejercer castigos físicos o psicológicos contra menores de edad.

 

La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes prohíbe cualquier forma de violencia, por lo que los métodos disciplinarios deben ser formativos y respetar la integridad física y emocional del alumnado.

 

Entre las actividades permitidas están:

 

- Formación y orden cerrado.

- Rutinas físicas razonables y acordes con la edad.

- Uso de uniformes.

- Enseñanza de valores como disciplina, respeto y responsabilidad.

 

En cambio, están prohibidos:

 

-Golpes.

- Humillaciones.

- Tortura.

- Privación de agua o alimentos.

- Arrastres.

- Castigos físicos extremos.

- Cualquier acción que ponga en riesgo la salud o la vida de los estudiantes.

 

Cuando estas conductas ocurren, pueden constituir delitos como lesiones, abuso infantil e incluso tortura.

 

La muerte de Dafne ocurre poco más de un año después del fallecimiento de Erick Leonardo Terán Torbellín, de 13 años, durante un campamento de la Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc, en Morelos.

 

https://x.com/AlertaMundoNews/status/1917732177170825297?s=20

 

En ese caso, familiares y compañeros denunciaron que el menor fue sometido a golpes, arrastrado por el suelo, privado de agua y que no recibió atención médica oportuna. La investigación derivó en la revocación del reconocimiento oficial de la secundaria por parte de la SEP y en múltiples denuncias por presuntos abusos sistemáticos.

 

También existen antecedentes de tragedias en entrenamientos militares oficiales, como el caso de Laguna Salada, Baja California, en 1996, donde murieron 14 soldados durante un ejercicio bajo condiciones extremas, además de otros procesos judiciales recientes relacionados con muertes ocurridas en centros de adiestramiento militar.

 

Tras los casos de Dafne y Erick, organizaciones civiles han insistido en la necesidad de fortalecer la supervisión de las academias militarizadas privadas, establecer protocolos obligatorios para campamentos, garantizar atención médica permanente y reforzar la coordinación entre la SEP, las autoridades estatales y la SEDENA.

 

 

La disciplina y la formación en valores pueden formar parte de un proyecto educativo, pero expertos coinciden en que ningún método de enseñanza puede justificar la violencia, el maltrato o poner en riesgo la vida de niñas, niños y adolescentes.

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