Enfermedades cerebrovasculares, en el top 10 de causas de muerte desde los 35 años

Enfermedades cerebrovasculares, en el top 10 de causas de muerte desde los 35 años

Foto: Magnific

Las enfermedades cerebrovasculares aparecen entre las diez principales causas de muerte desde el grupo de 35 a 44 años. Los registros oficiales muestran que estos padecimientos adquieren relevancia antes de la vejez y pueden afectar etapas vinculadas con el trabajo, los ingresos y las responsabilidades familiares.

 

En México, durante 2024, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía registró 34 mil 784 defunciones por enfermedades cerebrovasculares. La tasa nacional llegó a 26.7 muertes por cada 100 mil habitantes, frente a las 26.6 observadas durante 2023.

 

Aunque la mayor proporción de fallecimientos se concentró entre personas de 65 años y más, las enfermedades cerebrovasculares ingresaron al listado de las causas principales tres décadas antes. Esta clasificación permite observar el riesgo entre adultos que todavía se encuentran en etapas productivas.

 

El accidente cerebrovascular ocurre cuando una obstrucción o hemorragia interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro. La falta de irrigación puede dañar células cerebrales y provocar alteraciones motoras, cognitivas, visuales o del lenguaje.

 

El médico bariatra, David Montalvo, especialista en medicina cannábica, explicó que el deterioro cardiovascular puede avanzar de manera progresiva. La acumulación de grasa estrecha las arterias, disminuye el paso de la sangre y favorece el aumento de la presión arterial.

 

"Cuando el flujo se obstruye por completo, puede desencadenarse un infarto; y cuando un fragmento de grasa se desprende y bloquea una arteria, se produce una embolia, trombosis o tromboembolia, lo que puede derivar en un accidente cerebrovascular", afirmó Montalvo Castro.

 

Entre los factores de riesgo modificables se encuentran el exceso de peso, la presión arterial elevada, el tabaquismo, la inactividad física, la diabetes y las concentraciones altas de colesterol. La edad y el sexo también influyen, aunque no pueden modificarse mediante cambios de hábitos o tratamientos.

 

Montalvo Castro señaló que la obesidad puede acelerar la aterosclerosis, proceso caracterizado por la acumulación de sustancias en las paredes de las arterias. Este deterioro reduce progresivamente su calibre y eleva el riesgo de eventos cerebrovasculares y cardiacos.

 

El impacto de un accidente cerebrovascular puede continuar después de la hospitalización. Algunas personas presentan dificultades para vestirse, desplazarse, alimentarse o realizar otras actividades cotidianas, por lo cual requieren rehabilitación y asistencia de familiares o cuidadores.

 

Las secuelas también pueden impedir el regreso a la actividad laboral o generar una dependencia parcial o permanente. Esta situación traslada parte de los cuidados y gastos hacia los hogares, además de aumentar la demanda de servicios médicos y de rehabilitación.

 

La pérdida repentina de fuerza en un brazo, la caída de un lado del rostro, las dificultades para hablar, las alteraciones visuales y la pérdida de equilibrio requieren atención médica inmediata. La rapidez en el diagnóstico permite identificar si el evento fue causado por una obstrucción o una hemorragia y determinar el tratamiento correspondiente.

Notas Relacionadas