La deuda pública de México podría seguir aumentando durante el gobierno de Claudia Sheinbaum y acercarse a un nivel relevante para la calificación soberana. Así lo afirmó Renzo Merino, vicepresidente y analista senior de crédito en Moody’s Ratings, quien estimó durante el podcast Norte Económico de Grupo Financiero Banorte un incremento sostenido hacia 2028.
"Nuestro pronóstico actual en el escenario base es que la carga de la deuda del gobierno federal se aproxime al 55 por ciento del producto interno bruto (PIB) hacia el 2028", dijo el economista.
El punto de partida marca el tamaño del ajuste fiscal pendiente. En 2023, la deuda del gobierno mexicano se ubicaba en 40% del PIB y para 2025 ya estaba cerca de 50%, de acuerdo con lo expuesto por Merino. Ese avance representa más de 10 puntos porcentuales en dos años.
"En los últimos años, nos ha preocupado la capacidad de reducción del déficit del gobierno de México, ya que ha habido un incumplimiento con los parámetros del marco institucional de la política fiscal a partir del 2023", recordó.
Calificación a un escalón del grado especulativo
El análisis de Merino ocurre después de que Moody’s bajó la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3. La agencia atribuyó el ajuste al debilitamiento fiscal, la estrecha base de ingresos y los recursos que el gobierno ha destinado de manera recurrente a Pemex.
Moody's bajó la calificación de México, S&P cambió su perspectiva a negativa y Fitch nos dejó en el último escalón antes de perder el grado de inversión
— Claudia Anaya ???????????? (@ClaudiAnaya) June 2, 2026
Las calificadoras señalan lo mismo: los pasivos contingentes de Pemex y CFE, gasto rígido y compromisos fuera del presupuesto pic.twitter.com/GEHN1yRwp9
Baa3 es la calificación más baja dentro del grado de inversión en la escala de Moody’s. Esto significa que México aún conserva una nota aceptada por muchos inversionistas institucionales, pero quedó en el último escalón antes de pasar a una categoría de mayor riesgo. Si la nota bajara un nivel más, entraría en grado especulativo, una zona donde suele aumentar la percepción de riesgo y puede encarecerse el financiamiento.
Merino consideró que las reglas fiscales aprobadas en 2006 y 2023 no han contenido el gasto ni el balance estructural como estaba previsto. También señaló que la credibilidad del ajuste fiscal puede perder fuerza bajo los parámetros actuales.
"A los ojos de los inversionistas, en otros países como por ejemplo en Brasil o en Colombia, hemos visto que puede afectar el nivel del costo de endeudarse para los gobiernos", indicó.
Pemex e intereses elevan el foco fiscal
La agencia también observó límites para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento. En su comunicación sobre la rebaja, Moody’s indicó que espera un crecimiento económico moderado en el corto plazo y una recuperación gradual hacia una tendencia cercana a 2%.
"Cuando vemos que el crecimiento económico se va a mantener limitado, todavía asignamos una alta probabilidad de que el gobierno va a seguir apoyando a Pemex", dijo el vicepresidente y analista senior de crédito en Moody’s Ratings.
El gasto obligatorio agrega otro frente. Merino mencionó varios rubros difíciles de controlar como las pensiones, los intereses de la deuda y los distintos componentes presupuestarios. Bajo ese escenario, la consolidación fiscal sería más gradual frente a lo anticipado por el gobierno federal.
"La carga de la deuda del gobierno de México a futuro va a estar bastante más alineada con el Baa promedio. Nos preocupa la senda de la carga de la deuda y la carga de los intereses que ha ido aumentando en los últimos años", declaró Renzo Merino.
El dato más sensible aparece en el costo financiero. El directivo reveló que hoy el gobierno de México destina alrededor de 17% de sus ingresos al pago de intereses de la deuda. "Tan sólo en el 2021 esa cifra estaba más cercana, entre el 10 y el 11 por ciento", indicó.