FIFA endurece vigilancia, pero el grito homofóbico no desaparece del futbol mexicano

FIFA endurece vigilancia, pero el grito homofóbico no desaparece del futbol mexicano

Foto: Enfoque

A menos de un mes del arranque del Mundial 2026, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) lanzó la campaña “La ola sí, el grito no”, en un nuevo intento por erradicar el polémico “¡eeeh, pu..!” de los estadios mexicanos, una práctica que persiste pese a más de una década de sanciones, multas y advertencias de la FIFA.

 

El grito, que suele escucharse cuando el portero rival despeja el balón, ha vuelto a aparecer en partidos de Liga MX y de la Selección Mexicana, lo que ha provocado que se enciendan nuevamente las alarmas rumbo a la Copa del Mundo que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá a partir del 11 de junio de 2026.

 

La nueva estrategia de la FMF apuesta por recuperar la tradicional “ola mexicana”, símbolo de celebración popularizado en el Mundial de 1986, para sustituir el cántico sancionado. La campaña contará con figuras históricas del futbol nacional como Hugo Sánchez, Javier Aguirre, Fernando Quirarte y Luis Flores, y se desarrollará en dos fases durante mayo y junio.

 

 

Sin embargo, muchas voces coinciden en que el esfuerzo llega tarde y refleja una reacción ante la presión internacional más que una solución de fondo.

 

Desde 2014, la FIFA ha impuesto al futbol mexicano al menos 19 sanciones relacionadas con expresiones discriminatorias en las tribunas, incluyendo multas millonarias, partidos a puerta cerrada y suspensiones temporales de encuentros.

 

Durante Brasil 2014 comenzó el escrutinio internacional sobre el grito, aunque inicialmente la FIFA no lo consideró ofensivo en su contexto, la postura cambió con los años.

 

En Rusia 2018 y Qatar 2022 las sanciones se endurecieron, especialmente tras repetidos incidentes en partidos del Tri, tan solo en Qatar, la FMF recibió multas cercanas a los 100,000 francos suizos por reincidencia.

 

Pero el debate continúa dividido entre quienes defienden el cántico como una “tradición futbolera” o una “válvula de escape”, y quienes lo consideran una expresión homofóbica normalizada dentro de la cultura del futbol mexicano.

 

Organizaciones LGBT+ y organismos internacionales han insistido en que el término tiene un uso históricamente peyorativo y discriminatorio.

 

Analistas también cuestionan que las campañas institucionales se hayan enfocado principalmente en evitar castigos deportivos y económicos, sin abordar las raíces culturales del problema, relacionadas con machismo, violencia verbal y discriminación en los estadios.

 

Lo que es un hecho, es que con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, la FIFA ya advirtió que habrá tolerancia mínima ante expresiones discriminatorias en las sedes mundialistas.

 

Entre las posibles consecuencias se contemplan nuevas multas, cierres de secciones en estadios e incluso sanciones mayores durante el torneo.

 

Así, mientras la FMF apuesta por revivir la “ola” como símbolo positivo de identidad y fiesta, la verdadera prueba llegará en las tribunas del Estadio Azteca, Guadalajara y Monterrey. El grito no ha desaparecido; simplemente enfrenta ahora un nivel de vigilancia internacional sin precedentes.

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