Eduardo Rivera Pérez acusa al Ayuntamiento de persecución política

Eduardo Rivera Pérez acusa al Ayuntamiento de persecución política

Foto: Enfoque

El exalcalde Eduardo Rivera Pérez acudió este viernes a la Contraloría Municipal para comparecer por una presunta falta grave relacionada con el nombramiento del entonces director de la Policía Municipal Preventiva durante su administración.

 

A su salida, Rivera Pérez calificó el procedimiento como “absurdo” y advirtió que podría tratarse de un intento de utilizar las instituciones municipales como herramienta de presión política por parte del actual gobierno encabezado por José Chedraui.

 

“El señalamiento que se me hace es que cuando nombré al director de la Policía Municipal Preventiva no lo sometí al Pleno del Cabildo, pero la ley no lo obliga”, declaró el exedil.

 

Rivera sostuvo que el procedimiento aplicado durante su administración ha sido utilizado también por gobiernos anteriores e incluso por la actual administración municipal, por lo que consideró incongruente que ahora se pretenda fincar responsabilidades únicamente en su contra.

 

El panista aseguró estar tranquilo y dispuesto a atender cualquier requerimiento legal, aunque lanzó una fuerte crítica al manejo político del caso.

 

“En verdad sería una señal gravísima que quieran utilizar esto como garrote político. No solamente en mi caso, sino en cualquier persona que quiera participar en algún proceso político futuro”, expresó.


 

El proceder del Ayuntamiento de Puebla encabezado por José Chedraui resulta no sólo cuestionable, sino profundamente preocupante para la vida democrática de la capital poblana. 

 

Utilizar la Contraloría Municipal como herramienta de persecución contra un ex presidente municipal de oposición huele a revanchismo barato y a un ejercicio autoritario del poder que busca intimidar y descalificar a cualquier voz crítica o aspirante futuro.

 

Es indignante la selectividad; si el procedimiento de nombramiento fue el mismo que utilizaron administraciones anteriores, incluida la actual, ¿por qué ahora sí se persigue con citatorios y señalamientos de “falta grave”? 

 

Esta inconsistencia revela que no se trata de un afán de transparencia o rendición de cuentas, sino de un cálculo político mezquino para debilitar a la oposición y enviar un mensaje disuasivo.

 

La administración de Chedraui, que llegó al poder prometiendo cambio y honestidad, incurre en las peores prácticas del viejo priismo que tanto criticaba, usar las instituciones de control como arma contra adversarios. 

 

Eduardo Rivera Pérez tiene razón al alertar sobre el precedente peligroso, hoy se persigue a un ex alcalde por un supuesto tecnicismo que no violó la ley, mañana cualquier regidor, funcionario o ciudadano incómodo podría enfrentar el mismo trato arbitrario

 

El Ayuntamiento de Puebla debe explicar con transparencia y sin sesgos por qué ahora sí aplica un criterio que antes no existía, de lo contrario, solo confirmará que bajo la gestión de José Chedraui, la Contraloría Municipal dejó de ser un órgano de vigilancia imparcial para convertirse en un brazo político del gobierno en turno.

 

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