En manos del diablo. Abandonados a nuestra suerte

En manos del diablo. Abandonados a nuestra suerte

Por lo general, a los políticos solo les interesan los asuntos que afectan a los políticos. Sus salarios y prestaciones. Sus negocios. Su impunidad.

 

En cambio, aquellos a quienes deben servir, porque para eso pagamos impuestos de los que ellos cobran cantidades estratosféricas –“gobierno rico, con pueblo pobre”--, ¡les valemos puritita madre!

 

Que hay inseguridad pública, no importa. Difunden estadísticas falsas y dicen que ya hay menos homicidios, aunque la sangre corra en torrentes por calles y caminos. Ellos, los mal llamados políticos, ya quedaron bien creyendo que han engañado a la gente.

 

Que hay falta de medicamentos en las instituciones de salud pública. 

Pues también mienten y, muy orondos, presumen cifras falsas de hasta el 95% de surtimiento, no obstante que haya cientos de personas quejándose porque sus recetas son simples trozos de papel que nada valen.

 

Que las instalaciones de Pemex explotan y se incendian a cada rato poniendo en peligro a sus trabajadores y a la población, esos dizque políticos se justifican señalando que “fue afuerita” y no dentro de las cada vez más peligrosas refinerías.

 

Que el Metro de CDMX ha dejado de ser funcional para convertirse en un problema cotidiano para la transportación de los capitalinos, pues organizan un concierto y repletan el Zócalo con seguidores del grupo musical o del artista.

 

Que el último mes del periodo escolar solo sirve para que los docentes se rasquen ahí abajo y los niños permanezcan encerrados como si los planteles fueran guarderías, es la excusa perfecta para no admitir que de pedagogía el titular de la SEP –el actual, lo mismo que los anteriores—saben lo mismo que este escribidor de física cuántica.

 

Los habitantes de México, los ciudadanos, los niños son únicamente escenografía para mítines donde se repiten, repiten y repiten discursos huecos sobre la soberanía, lo bien que va la economía y lo mucho que estos mal llamados políticos quieren a su “pueblo bueno”.

 

Cada vez más, el desinterés de estos nocivos personajes por encontrar soluciones a los problemas que nos aquejan es mayúsculo.

 

Cada vez más, los políticos son un estorbo para la sociedad.

 

Sobre todo los que han surgido del Movimiento de Resentidos y Narcos (Morena) fundado por Andrés Manuel López Obrador.

 

Que sí nos invadan tropas de EU

 

Un ejemplo de nuestro abandono lo están brindado mujeres, niños y ancianos de La Montaña guerrerense.

 

Ni militares, ni guardias nacionales, ni policías del estado de Guerrero los protegen de los ataques al que los tienen sometidos, desde hace días, sicarios del grupo criminal Los Ardillos.

 

Sí, ese mismo que tiene como un peligroso capo, quien ha confesado haber sido uno de los patrocinadores de AMLO con cientos de miles de dólares. Y como “le entró”, goza de impunidad.

 

Tal vez también hizo aportaciones al feo adorno que es la familia de Félix Salgado Macedonio, ahora en el poder estatal.

 

Asuela el capo a los indefensos, quienes ante las omisiones de Claudia Sheinbaum –“no nos hace caso”--, de su gobiernito, de sus militares, mejor claman por auxilio a Donald Trump.

 

Que les envíe helicópteros para que los rescaten.

 

Ellos sí quieren la presencia de tropas estadounidenses aquí, ante la cobardía de militares, guardias nacionales y policías que los han dejado a su suerte, sin comer, sin dormir… en manos del diablo.

 

Algo feo, muy feo, va a suceder en estos próximos días.

 

Y ya de nada vale encender veladoras, rezarle al santo, ni flagelarse con un abrigo hecho de nopales en demanda de que el gobiernito del régimen de Cuarta… nos escuche, nos atienda.

 

Verdaderamente, las deidades están cansadas de nuestra pasividad y auto conmiseración. Ya nos abandonaron a nuestra mala suerte, Nos dejaron en manos de los más abyectos, incapaces y corruptos de la 4T.

 

Y el diablo lo sabe. Desde 2018, quizás desde antes, siempre hemos convivido con sus perversidades. Casi lo sentimos miembro de nuestra familia. Nunca se ha ido. Siempre ha estado tomando café en nuestra sala y aparentemente despachando desde las oficinas gubernamentales.

 

El diablo se disfraza de cacique atrabiliario, poderoso coyote, constructor inmobiliario, burócrata de quinta, señor de horca y cuchillo, dueño de vidas y haciendas, vendepatrias, confesor religioso sobornado al mejor postor, funcionario de la 4T que no sabe ni qué onda, y hasta de periodista taimado, arrastrado y mendaz.

 

Vivimos en un estado catatónico, influenciados por la confusión e impotencia que provoca la distracción informativa, la ignorancia y nuestra proverbial tradición de pueblo aguantador, expulsor de migrantes, vejado y abandonado.

 

Por eso pedimos a “las ánimas que no amanezca…”

 

AMLO, el instrumento del diablo

 

Para nosotros, pactar con el diablo es lo mismo que negociar con la muerte. Si a esta última la hemos agasajado con la fina cortesía con la que apapachamos a La Catrina, “la huesuda” y la “calaca”, si la inmortalizamos en los grabados de José Guadalupe Posada,‎ si le brindamos…

 

… su lugar en las festividades de Todos los Santos y en los jolgorios que montamos en los panteones con flores de cempasúchil, sahumerios de eróticos aromas y altares de tepejilote, si brindamos “hasta no verte Jesús mío”, el convivio con el diablo y con la muerte nunca nos ha tomado por sorpresa.

 

Siempre interactuamos con la mancuerna cuando, repito, le pedimos a “las ánimas que no amanezca, porque estoy como quería”, agarrando la jarra con xtabentún, sotol, marrascapache, rascabuche, mezcal o tequila. Nunca han dejado de acompañarnos durante nuestra apretada vida, ni en los momentos miserables de la muerte, cuando empeñamos hasta los retratos de la familia para comprar el cajón y la fosa para enterrar o quemar a nuestros seres queridos en su última morada.

 

Y hoy el diablo está más inquieto que nunca. Es su oportunidad. 

 

Porque no sólo dentro de nuestras fronteras, incluso más allá de ellas, la olla de la podredumbre política está ardiendo. Rubén Rocha Moya, los marinos huachicoleros, los hijos de López Obrador, los gobernadores sin visa y próximos a ser indiciados, Adán López

 

Todo indica que va a comenzar a derramar sus fétidos líquidos antes de que inicie junio.

 

En México, Andrés Manuel López Obrador ha sido el instrumento del diablo. El idóneo para estos menesteres de polarización y enfrentamiento de la sociedad.

 

AMLO y sus cuatroteros del Movimiento de Resentidos y Narcos, el acrónimo de Morena, todos están listos para invitar al diablo a que abandone los mullidos sillones de casa y haga lo que tiene qué hacer.

En estos días. En dos semanas. Máximo en tres.

 

Algo feo, muy feo, va a suceder. Y ya de nada vale encender veladoras, rezarle al santo, ni flagelarse con un abrigo hecho de nopales.

 

Indicios

 

Finalmente, en la mentiñera de este martes, El Batman García reportó 96 personas desplazadas en Chilapa ante violencia y rechaza diálogo con criminales; identificó a Los Ardillos y a Los Tlacos como los agresores. “No hay ningún diálogo con ellos sino con las policías comunitarias, representantes, perdón, de las poblaciones". * * * Por hoy es todo. Reconozco la atención que haya prestado a este Índice Político y le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

 

 

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