La salud de las madres suele quedar detrás de las responsabilidades familiares, laborales y domésticas, aunque ese rezago puede tener consecuencias directas en su bienestar. Cuando el autocuidado se posterga, aumentan los riesgos vinculados con obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, condiciones asociadas con hábitos diarios y atención médica tardía.
En México, el tema cobra relevancia en torno al Día de las Madres, una fecha donde se reconoce el papel de las mujeres dentro de la familia, pero pocas veces se aborda el costo de descuidar su salud. De acuerdo con el médico bariatra, David Montalvo, especialista en medicina cannábica, el bienestar femenino no debe limitarse a la etapa materna, sino entenderse como un proceso integral durante toda la vida.
El ritmo de vida, el estrés y la falta de tiempo aparecen como factores que desplazan la alimentación adecuada, la actividad física y las revisiones médicas oportunas. Ese conjunto de omisiones puede convertirse, con el paso de los años, en enfermedades crónicas que afectan la calidad de vida y elevan el riesgo de complicaciones.
"El autocuidado no es opcional. Muchas mujeres están al frente de todo —familia, trabajo, responsabilidades— y su salud queda al final. El problema es que el cuerpo sí cobra factura", explica el médico bariatra a NotiPress.
Las cifras dimensionan el problema. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares causan alrededor de 12 millones de muertes al año en el mundo. Aunque suelen asociarse con edades avanzadas, el especialista advierte que aparecen cada vez más temprano.
Los factores de riesgo cardiovascular se dividen entre no modificables y modificables. Entre los primeros se encuentran la edad y la genética, mientras los segundos incluyen sedentarismo, estrés, tabaquismo, sobrepeso y obesidad. Esta última se define por un índice de masa corporal igual o mayor a 30.
La obesidad no implica únicamente aumento de peso. Según el especialista, también genera procesos inflamatorios que dañan las arterias y favorecen la acumulación de grasa. Ese deterioro eleva el riesgo de infartos y otros eventos cardiovasculares, especialmente cuando se combina con hipertensión, diabetes o alteraciones en las grasas de la sangre.
"Hoy vemos casos desde la cuarta década de vida. Y cuando ocurren a edades más tempranas, suelen ser más agresivos", advierte el especialista.
En el país, más de 42 millones de personas viven con obesidad. Además, según el Instituto Mexicano del Seguro Social, el infarto se ha convertido en una de las principales causas de muerte entre adultos de 40 a 50 años.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022 y 2023 reporta que aproximadamente 76.8% de las mujeres adultas en México viven con sobrepeso u obesidad. El 41% tiene obesidad y, dentro de ese grupo, 87% presenta obesidad central, con un perímetro de cintura mayor a 80 centímetros.
Este tipo de obesidad se relaciona estadísticamente con más complicaciones, entre ellas hipertensión arterial, dislipidemias, diabetes tipo 2 e hígado graso. Ante ese panorama, varios programas como "Programa 3 X Mi Salud", "Vive Saludable Vive Feliz" y el Etiquetado Frontal de Advertencia aún no han rendido resultados suficientes para frenar la obesidad.
"Prevenir sigue siendo mucho más efectivo que tratar. Pequeños cambios —mejor alimentación, actividad física, revisiones médicas— pueden hacer una diferencia real en el largo plazo. No se trata de hacerlo perfecto, sino de no dejarlo para después. En una fecha como el Día de las Madres, el mensaje es sencillo: cuidar de los demás es importante, pero no debería implicar dejar de cuidarse a una misma", afirma el bariatra Montalvo.