La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán se ha prolongado más de lo esperado y la situación económica mundial se está deteriorando muy rápido. Si no se restablecen las condiciones previas en las próximas semanas, los pronósticos económicos vaticinan una crisis comparable a la de 1973 que desencadenó la peor hambruna del siglo XX. ¿Qué tan probable es que esto ocurra?
En 1973 Israel (otra vez) atacó a Egipto y Siria; para protestar, los países árabes redujeron las exportaciones de petróleo y el precio del crudo saltó de 2.90 dólares por barril a más de 12 dólares (se cuatriplicó en unos cuantos meses). Por el elevado precio de los energéticos se disparó la inflación mundial al mismo tiempo que muchos países debieron reducir sus actividades lo que provocó desempleo y crisis económica. El mundo se enfrentó al peor fenómeno económico: la estanflación (la combinación de estancamiento con inflación). Es la trampa más peligrosa porque las políticas para mitigar la inflación ahogan más la economía y aquellas políticas que intentan reanimar la economía aumentan la inflación por lo que no existe política efectiva para salir de ella rápidamente y la recuperación puede tardar muchos años.
Después de 50 años, la historia se repite. En unas cuantas semanas el precio del petróleo se ha incrementado 45% y ya impactó la inflación del mes de marzo. Estados Unidos reportó un incremento del 0.9% que es el mayor aumento desde 2022 (el choque inflacionario Post-Covid), su inflación anualizada fue de 3.3% (que ya se salió del objetivo de la Reserva Federal). México, a pesar de contener los incrementos de gasolina, también presentó la mayor inflación post-covid y también fuera del objetivo de Banxico, alcanzando 4.59%; Europa está a punto de salir de objetivo con 2.6%.
Si el precio del petróleo se ha contenido es gracias a una estrategia de los países miembros de la Agencia Internacional de Energía (AIE) que han liberado sus reservas. Sin embargo, el tiempo pasa y seguir liberando reservas sin acumular no es sostenible. Algunos países asiáticos han tomado medidas de racionamiento, lo que frena la economía y Europa podría empezar a hacer lo mismo. La AIE señaló el día de ayer que la Unión Europea solo tenía turbosina suficiente para 6 semanas y de no regularizar el suministro deberán empezar a cancelar vuelos para priorizar algunas rutas, lo que coincidiría con el periodo de verano, en consecuencia, sobrevendría una recesión y por ocurrir al mismo tiempo que la inflación alta, tendríamos una estanflación declarada hacia el mes de junio.
El problema radica en el paso comercial del estrecho de Ormuz y a pesar de que se ha decretado una tregua temporal, ni Irak, ni Estados Unidos están permitiendo el flujo normal de cargueros por lo que el nivel previo no se ha restablecido y la esperanza de que ocurra se van esfumando en la medida en que los acuerdos no llegan y la posibilidad realista de que escalen es cada vez mayor. Ahora Estados Unidos también bloquea el canal, de modo que se está estrangulando severamente la distribución de materias primas.
En la siguiente gráfica se muestran las caídas de la producción de petróleo del mes de febrero a marzo. Los miembros de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) redujeron su producción en casi 9 millones de barriles diarios y aunque los países no miembros se han comprometido a incrementar la producción, el saldo neto es negativo en 8 millones de barriles diarios. La AIE calcula que por el bloqueo de Estados Unidos, en el mes de abril, la caída supere los 15 millones de barriles diarios y de mantenerse, el precio escalaría hasta los 150 dólares por barril.

Elaborado con datos de la Agencia Internacional de Energía (2026)
Pero incluso si la guerra concluye, la interrupción de la cadena de suministros podría no recuperarse con consecuencias irreversibles. Aproximadamente el 30% de la urea requerida mundialmente para los fertilizantes proviene de esta región. Los países del hemisferio norte están realizando tareas de siembra, sin fertilizante los rendimientos de la cosecha de medio año podrían decaer entre 30 y 40% por lo que se incrementaría el precio de los alimentos desencadenando una hambruna mundial que afectará en mayor media a África, América Latina y Asia meridional.
En estos momentos se hace evidente los riesgos de los países más pobres que carecen de soberanía alimentaria y por tanto son los más vulnerables. Recordemos que el neoliberalismo condenó a nuestro país a la dependencia de importaciones de los granos básicos como maíz, frijol y arroz, por lo que estamos en la lista de países con mayor afectación. Esta guerra, que ha empezado por una actitud caprichosa de Estados Unidos e Israel, y de la que afortunadamente se han opuesto la mayoría de los países europeos, afectará a terceros países de una forma gravísima. Es urgente detener a los regímenes sanguinarios de Estados e Israel y salvar a la humanidad.
*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras
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