Alcohol y muerte, un patrón que se repite en estadios de futbol mexicanos

Alcohol y muerte, un patrón que se repite en estadios de futbol mexicanos

Foto: FreePik

La fiesta por la reapertura del Estadio Banorte se convirtió en tragedia incluso antes del arranque del partido amistoso entre México y Portugal, cuando un joven de 27 años murió tras caer desde la zona de palcos, en un hecho que ha reavivado el debate sobre el consumo de alcohol en recintos deportivos.

 

La víctima, habría intentado descender del segundo al primer nivel brincando por la parte externa de la estructura en la zona de palcos 51, lo que provocó su caída hasta la planta baja; las autoridades informaron que el joven estaba en estado de ebriedad.

 

 

Este suceso generó una oleada de reacciones en redes sociales, donde usuarios cuestionaron la venta de bebidas alcohólicas dentro de los estadios; algunos señalaron que, además de los altos costos, que pueden alcanzar entre 190 y 200 pesos por vaso, el consumo excesivo deteriora el ambiente familiar y favorece conductas de riesgo.

 

Pero el caso del Estadio Banorte no es aislado, en los últimos años, diversos episodios han vinculado el consumo de alcohol con hechos violentos o fatales en recintos deportivos del país.

 

En julio de 2024, en el Estadio Caliente de Tijuana, una riña tras el partido entre Xolos y Chivas dejó como saldo un aficionado muerto por disparos de arma de fuego. Organizaciones civiles señalaron el consumo excesivo de bebidas embriagantes como uno de los factores detonantes.

 

 

Posteriormente, en octubre de 2025, en el Estadio Olímpico Universitario, un aficionado de Cruz Azul falleció tras un altercado con personal de seguridad; reportes indicaron que se encontraba bajo los efectos del alcohol.

 

 

El antecedente más grave ocurrió en marzo de 2022, en el Estadio Corregidora de Querétaro, donde una batalla campal entre barras dejó decenas de heridos graves y derivó en sanciones históricas para el futbol mexicano. Autoridades y organismos deportivos señalaron entonces al alcohol como uno de los elementos que exacerbaron la violencia.

 

 

Mientras crecen las críticas, la industria cervecera mantiene una fuerte presencia en el futbol mexicano. Marcas como Tecate, Corona y Modelo patrocinan a la Liga MX, la Selección Mexicana y diversos clubes, además de generar ingresos significativos por la venta directa en estadios.

 

En recintos como el Estadio Banorte, los precios y paquetes de bebidas representan una fuente importante de ingresos; sin embargo, organizaciones civiles cuestionan la contradicción entre promover el consumo en entornos de alta intensidad emocional y garantizar la seguridad de los asistentes.

 

De cara al Mundial de 2026, la FIFA ya contempla restricciones al consumo de alcohol en ciertas zonas, limitándolo principalmente a las áreas VIP. En México, autoridades de la Ciudad de México analizan medidas enfocadas en el “consumo responsable”, aunque colectivos ciudadanos han elevado la exigencia hacia una prohibición total o regulaciones más estrictas.

 

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La muerte del joven en el Estadio Banorte vuelve a poner sobre la mesa hasta qué punto el entretenimiento y el negocio pueden anteponerse a la seguridad, y mientras continúan las investigaciones, el caso deja una pregunta abierta ¿cuántas tragedias más serán necesarias para tomar decisiones de fondo?

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