Poder, dinero y descontrol: el lado oscuro de los “juniors”

Poder, dinero y descontrol: el lado oscuro de los “juniors”

Foto: FreePik

El fenómeno de los llamados "juniors" vuelve a estar en el centro de la atención; tras un fatal accidente en la Vía Atlixcáyotl que cobró la vida de un joven de 25 años, el gobernador Alejandro Armenta criticó duramente la desatención parental como origen de estos comportamientos, advirtiendo que el poder económico o político no exime de responsabilidades. 

 

Pero ¿quiénes son los "Juniors"?

 

En el contexto mexicano, los "juniors" se refieren a hijos de familias con alto poder económico, político o social, quienes crecen en entornos de privilegio extremo; no es un término formal, sino un apodo peyorativo que surgió en la cultura popular para describir a jóvenes, generalmente varones en edad universitaria o postadolescente, que actúan con un sentido de superioridad derivado de la posición de sus padres. 

 

Según analistas, este grupo social emerge de la desatención familiar, donde el dinero y el estatus reemplazan la educación en valores. En zonas como Angelópolis o Lomas de Angelópolis, estos jóvenes son vistos como una subcultura urbana que prioriza el exhibicionismo material sobre la responsabilidad.

 

¿Cómo se comportan?

 

El comportamiento de los "juniors" se caracteriza por la imprudencia y el desafío a las normas sociales y legales, comúnmente involucrados en excesos como el consumo de alcohol y drogas, conducen vehículos de lujo a velocidades extremas, participan en carreras clandestinas, provocan riñas en bares o calles, y cometen agresiones físicas colectivas. 

 

Esta actitud se alimenta de un sentimiento de invulnerabilidad, creyendo que sus conexiones familiares los protegen de consecuencias. 

 

Reportes destacan que estos jóvenes a menudo intentan huir de escenas de accidentes o usan su influencia para evadir detenciones inmediatas, perpetuando un ciclo de impunidad que agrava el problema. 

 

Y desafortunadamente Puebla ha sido escenario de múltiples incidentes protagonizados por "juniors" que han captado la atención mediática, destacando un patrón de imprudencia que deja víctimas inocentes. 

 

En noviembre de 2015, tres estudiantes universitarios, Rubén Alonso, César Emilio y Paulina, se involucraron en una carrera clandestina que terminó en un choque múltiple. Rubén y César murieron en el lugar, mientras Paulina sufrió muerte cerebral. Este incidente, que involucró autos de alta gama, dejó un saldo de ocho vehículos dañados y resaltó los peligros de las competencias nocturnas en vías públicas. 

 

En septiembre de 2023, ocho jóvenes estudiantes del Tecnológico de Monterrey y la Universidad Anáhuac en Puebla agredieron brutalmente a Ernesto Calderón Galindo, “Neto”, en la zona de antros de La Estrella. La golpiza ocurrió la madrugada del 12 de septiembre y le provocó lesiones graves, incluso con riesgo de perder un ojo; aunque algunos agresores fueron detenidos, un juez cambió la medida cautelar y dos de ellos salieron de prisión al considerar que la prisión preventiva era “exagerada”, lo que generó indignación social.

 

Ese mismo año, el 27 de noviembre de 2023, otro caso similar ocurrió en el residencial Lomas de Angelópolis. Patricio “N”, de 17 años y estudiante de preparatoria en la Universidad Anáhuac, golpeó a un guardia de seguridad tras descender de su automóvil. El joven empujó y agredió al trabajador hasta tirarlo al suelo, causándole lesiones, mientras pedía que dejaran de grabarlo al notar las cámaras; fue vinculado a proceso por lesiones, aunque sólo con medidas cautelares.

 

En mayo de 2015, una banda de secuestradores fue desarticulada en Puebla, liderada por tres adolescentes de 15 años originarios de Veracruz, conocidos como "juniors" por su origen en familias de buena posición social, con antecedentes en deportes como soccer y futbol americano. Estos jóvenes, que comenzaron como delincuentes menores, escalaron a secuestros en Puebla, donde fueron detenidos por la Fiscalía tras su primer delito en el estado, la banda provenía de Veracruz y era buscada por la Marina y la SEIDO.

 

El caso resaltó cómo jóvenes privilegiados terminan en crimen organizado, y todos los integrantes fueron procesados, aunque detalles específicos de sentencias no se divulgaron ampliamente. Este incidente fue mediático por el contraste entre su estatus social y sus acciones delictivas. 

 

¿Realmente tienen privilegios que los hacen "intocables"?

 

La percepción pública es que sí, muchos "juniors" se sienten "intocables" debido al respaldo económico o político de sus familias, lo que les permite evadir o minimizar consecuencias legales. 

 

Son varios los reportes que indican intentos de fuga en accidentes y lentitud en procesos judiciales, además, expertos argumentan que, aunque hay avances, el sistema judicial mexicano aún favorece a los privilegiados mediante fianzas o influencias.

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