El estrés severo o traumas durante la adolescencia pueden provocar alteraciones duraderas en el cerebro, según un estudio divulgado hoy jueves por investigadores de la Universidad de Sao Paulo (USP) de Brasil, que identificó cambios persistentes en circuitos neuronales asociados con trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia y la depresión.
El estudio, apoyado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (FAPESP, por sus siglas en portugués) y publicado en la revista científica "Cerebral Cortex", mostró que la exposición al estrés durante la adolescencia altera el funcionamiento del córtex prefrontal, una región del cerebro clave para el control emocional y las funciones cognitivas.
"Estudios epidemiológicos ya habían demostrado que el impacto del estrés severo es más profundo en la adolescencia", explicó Felipe Gomes, profesor de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la USP y coordinador del estudio.
"En nuestro trabajo comprobamos que (el estrés) causa un desequilibrio en la comunicación entre las células cerebrales en ambas fases de la vida, pero el cerebro adolescente aún en formación no cuenta con protección suficiente contra ese impacto", agregó.
El experimento consistió en someter a ratones machos a un protocolo de estrés durante 10 días consecutivos, con estímulos como descargas en las patas y restricción de movimiento.
Los investigadores compararon dos grupos, tanto animales en fase adolescente de entre 31 y 40 días de vida, así como roedores adultos de entre 65 y 74 días.
Tras la exposición al estrés, los científicos analizaron cambios en la actividad de las neuronas excitatorias e inhibitorias en el córtex prefrontal medial, responsables de mantener el equilibrio funcional de los circuitos cerebrales.
Los resultados mostraron que en los animales adolescentes, el estrés generó un aumento persistente de la actividad de las neuronas excitatorias y alteraciones duraderas en las inhibitorias, lo que provocó un desequilibrio prolongado en la red neuronal.
En tanto, en los ratones adultos, el cerebro mostró mayor resiliencia y los efectos del estrés fueron temporales.
"El estudio también mostró que el mal funcionamiento de los interneuronas afectó los ritmos eléctricos del cerebro. En los adolescentes hubo una reducción duradera en las oscilaciones gamma, fundamentales para procesos cognitivos superiores como la atención y la memoria de trabajo", señaló Gomes.
Estudios previos del mismo grupo de investigadores habían demostrado que el estrés en la adolescencia puede inducir comportamientos similares a la esquizofrenia, mientras que en la edad adulta tiende a provocar cambios más asociados a la depresión.