Luego de la controversia sobre los árboles que serán reubicados por las obras del Cablebús, muchos poblanos han alzado la voz en defensa del arbolado urbano y han subrayado su importancia para la ciudad; sin embargo, más allá de la conversación pública, son pocas las personas que realmente se involucran en plantar nuevos ejemplares o en darles el cuidado necesario para que sobrevivan.
En medio del debate surge la pregunta ¿qué tan fácil o difícil es plantar un árbol en Puebla? La respuesta depende del lugar donde se pretenda hacerlo.
En terrenos particulares, la plantación es sencilla y no requiere permisos; cualquier ciudadano puede sembrar árboles en su casa, jardín o predio propio sin autorización previa, la única condición es respetar la Paleta Vegetal establecida en la Ley de Arbolado y Áreas Verdes Urbanas del Estado de Puebla, publicada en junio de 2025, la cual prioriza especies nativas o adaptadas al clima templado de la región y prohíbe especies exóticas invasoras.
No obstante, aunque el trámite no exista en propiedad privada, el reto práctico es el mantenimiento; el suelo urbano poblano suele estar compactado y con baja materia orgánica, por lo que especialistas recomiendan abrir hoyos de al menos 60 por 60 centímetros, enriquecer con composta y garantizar riegos constantes, entre 20 y 30 litros por semana durante las primeras temporadas.
De no hacerlo, el riesgo de pérdida aumenta considerablemente, además, si el árbol invade banquetas, líneas eléctricas o predios vecinos, podría generar quejas posteriores.
El escenario cambia cuando se trata de plantar en banquetas, camellones, parques o plazas públicas, en estos casos sí se necesita autorización expresa del ayuntamiento; el artículo 13 de la ley señala que el mantenimiento y cuidado de árboles en vía pública corresponde a los municipios, por lo que plantar sin permiso puede considerarse una intervención indebida en infraestructura urbana y derivar en sanciones administrativas.
El trámite, generalmente gratuito o de bajo costo, consiste en presentar identificación oficial, ubicación exacta del punto de plantación, la especie propuesta y un compromiso de mantenimiento inicial. En la práctica, el propio ayuntamiento suele canalizar estas solicitudes hacia sus jornadas institucionales para garantizar la correcta selección de especies y distancias mínimas respecto a postes o banquetas.
Así que, plantar un árbol en Puebla no es complicado si se hace en propiedad privada y siguiendo las recomendaciones técnicas; en espacio público, sí requiere permiso y coordinación con la autoridad.
Más allá de la polémica, la legislación vigente no impide la participación ciudadana; por el contrario, la promueve bajo criterios técnicos, la pregunta ya no es si se puede plantar, sino quién está dispuesto a asumir el compromiso de hacerlo y cuidarlo.