¿Cuaresma y mariscada? Con estas opciones le darás gusto a la “devoción”

¿Cuaresma y mariscada? Con estas opciones le darás gusto a la “devoción”

Foto: Enfoque, FreePik

Cada año con la llegada de la Cuaresma, miles de fieles católicos se vuelven muy "devotos" y evitan el consumo de carne roja en los días marcados por la iglesia católica; pero lo que debería ser un acto de penitencia y sacrificio, termina, en no pocos casos, convertido en un festín marino regado con abundante chela, y entonces el espíritu de sobriedad parece diluirse entre el limón, el chile y el brindis.

 

Sin embargo, para que esos “devotos” le den gusto al gusto, en Puebla capital sobran opciones populares para comer mariscos sin necesidad de acudir a restaurantes de lujo ni a zonas comerciales de renombre.

 

La primera opción es la Marisquería El Calamar, mejor conocida entre los poblanos como El Carrito de Santa Bárbara o simplemente “El Carrito 1”. Es uno de los clásicos imperdibles de la temporada de Cuaresma, un negocio con más de 50 años de tradición familiar, ambiente sencillo, se come sobre banquitos, sin pretensiones de lujo, pero siempre limpio y con buen servicio. 

 

Ubicado en la colonia Santa Bárbara Norte, sobre la 32 Norte esquina con Juan de Palafox y Mendoza, a pocos minutos del Parque Ecológico, se ha convertido en punto de reunión para familias y amigos que cambian la carne por festines de mariscos y cervezas frías, especialmente los viernes y en Semana Santa, cuando suele haber fila. Su fama se debe a los cocteles de camarón abundantes y frescos, ceviches y aguachiles preparados al momento, empanadas de jaiba, pulpo tierno, ostiones gratinados y la popular piña rellena de mariscos para compartir, todo a precios accesibles y con ese sazón casero que lo mantiene como un referente auténtico, popular y muy poblano.
 

Otra alternativa popular durante la cuaresma es el restaurante La Isla del Amor, ubicado en la junta auxiliar de San Baltazar Campeche, un negocio que comenzó de manera modesta en un carrito y con el paso de los años logró consolidarse como un punto de referencia para los amantes de los mariscos en la zona oriente de la ciudad. 
 

De ambiente familiar y sin lujos, el lugar mantiene precios accesibles y un estilo sencillo que conserva su esencia original, ideal para aquellos que buscan cocteles, ceviches, filetes y especialidades del mar bien servidas, especialmente los viernes de abstinencia, cuando la demanda aumenta y el “sacrificio” cuaresmal se transforma en reunión y buen comer.

 

El Güero Marinero se ha posicionado como una de las mejores barras de cocina de mar en Puebla, especialmente en el Centro Histórico, donde nació su concepto original. Ubicado en la 16 de Septiembre 907, en zona peatonal y segura, el pequeño local obliga a convivir en barra mientras los platillos se preparan al momento, lo que genera un ambiente íntimo, relajado y siempre animado.

 

Aunque no es un sitio de lujo, sí tiene un toque trendy y contemporáneo, con buena música, cervezas frías y tragos creativos. Su prestigio se basa en la frescura del producto y en preparaciones creativas que respetan el sabor tradicional costeño, destacando entre sus especialidades la torta de pulpo cocinado a fuego lento con especias y vino tinto, la tostada de atún con mango dulce, el ceviche de pescado con salsa de maracuyá y el clásico taco Ensenada estilo Baja California. También son favoritos los aguachiles, las tostadas como la Roca o la Flameada con atún akami y chicharrón de pulpo, además de ostiones y cocteles bien servidos, convirtiéndolo en una opción ideal para quienes buscan “cumplir” con la abstinencia sin renunciar a una experiencia gastronómica más elaborada.

 

Sólo Veracruz es Bello, ubicado en la 9 norte, es otra de las opciones y sin duda una de los restaurantes más tradicionales y accesibles de esta cadena veracruzana en pleno corazón de la ciudad. A unos minutos caminando del Zócalo, en una zona peatonal segura y con buen flujo diurno, el restaurante ofrece un ambiente amplio y familiar, con decoración sencilla de toques náuticos y sin pretensiones de lujo. 

 

Es una opción recurrente en Cuaresma para quienes buscan cocina del Golfo auténtica, con el característico uso de aceitunas, alcaparras, jitomate y hierbas, a precios moderados y con porciones generosas.

 

Entre sus platillos más solicitados destacan el coctel de camarón abundante, ceviches y aguachiles de buen picor, mojarra frita o al mojo de ajo, empanadas de jaiba, caldo de mariscos y, en fines de semana, la paella especial. También sobresalen los camarones holandeses envueltos en tocino, ideales para compartir, acompañados de cervezas frías, micheladas o aguas frescas, consolidándolo como un clásico confiable para disfrutar del mar sin caer en lo turístico o excesivamente caro.

 

Estas son solo algunas de las opciones que Puebla ofrece para quienes, en temporada de Cuaresma, deciden cambiar la carne por mariscos sin renunciar al buen sabor ni vaciar la cartera. 

 

Desde carritos con décadas de tradición hasta barras contemporáneas y restaurantes familiares en el Centro Histórico, la ciudad demuestra que la abstinencia puede convertirse en una experiencia gastronómica variada, accesible y profundamente arraigada en la costumbre local.

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