El reciente incidente en Huauchinango, donde siete niños resultaron intoxicados tras consumir tamales contaminados, supuestamente, con fentanilo, generó alarma nacional e internacional, por lo que la FGE abrió una investigación para determinar si la sustancia contaminó los alimentos durante su preparación, distribución o venta. Hoy, finalmente, la misma fiscalía descartó esta versión.
Te interesará leer: FGE descarta intoxicación por drogas en menores; positivo a fentanilo fue por medicamentos
Sin embargo, este caso motivó reacciones del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, quien lo vinculó al tráfico de fentanilo y llamó a desmantelar redes criminales transnacionales.
Y es que, aunque México ha sido principalmente un país de tránsito y producción para el mercado estadounidense, especialmente del fentanilo ilícito, la presencia y consumo de esta sustancia también se ha observado dentro del territorio mexicano.
El fentanilo no distingue si eres de los Estados Unidos o de México. Como dolorosamente lo demuestra este caso, tampoco distingue entre un adulto y un niño indefenso. Esto refuerza la urgencia de desmantelar las redes que envenenan a nuestras comunidades con fentanilo. Nos… https://t.co/VY00j3xoE4
— Embajador Ronald Johnson (@USAmbMex) February 18, 2026
En Puebla, no hay evidencia de un consumo significativo o generalizado, algunos reportes oficiales y de observatorios indican que el estado no figura entre los principales focos de demanda de tratamiento o atenciones por fentanilo.
Según el Informe de Demanda y Oferta de Fentanilo en México, los casos se concentran en entidades como Baja California, Chihuahua, Sinaloa y Sonora. Puebla aparece en listas de decomisos o atenciones mínimas, por ejemplo, algunos casos aislados en años previos, pero sin cifras altas.
Sin embargo, autoridades estatales han reconocido que el consumo y narcomenudeo son problemas crecientes en regiones como la Sierra Norte, donde se han reforzado operativos para detectar y remover puntos de venta de drogas.
¿Qué pasa en el cuerpo al consumir fentanilo?
El fentanilo es un opioide sintético aprobado médicamente como analgésico potente, pero el ilícito es extremadamente peligroso, es hasta 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más que la heroína. Una dosis letal puede ser tan pequeña como dos miligramos, equivalente a unos granos de sal.
El consumo de fentanilo por vía oral, inhalada, inyectada o absorbida produce efectos rápidos y potentes en el organismo; esta sustancia se une con gran afinidad a los receptores opioides en el cerebro, especialmente a los receptores mu, lo que bloquea la percepción del dolor y provoca una liberación intensa de dopamina.
Como resultado, la persona experimenta una sensación de euforia intensa, relajación profunda y sedación marcada. Debido a su alta potencia, incluso pequeñas cantidades pueden generar efectos muy fuertes.
A corto plazo, el fármaco puede causar somnolencia extrema, confusión, mareos, náuseas y vómitos; es característico que se produzca una constricción notable de las pupilas y retención urinaria. Uno de los efectos más peligrosos es la depresión respiratoria, en la que la respiración se vuelve lenta, superficial o irregular, lo que reduce el aporte de oxígeno al cuerpo.
En caso de sobredosis, que es frecuente debido a su elevada potencia y a la variabilidad en la concentración de drogas ilícitas que lo contienen, la persona puede presentar estupor o entrar en coma, también pueden observarse piel fría y húmeda, y cianosis, es decir, una coloración azulada de los labios o la piel causada por la falta de oxígeno. Sin intervención inmediata, puede producirse un paro respiratorio y la muerte por asfixia, a veces en cuestión de minutos.
La depresión respiratoria es el riesgo mortal principal, ya que el cerebro deja de enviar señales adecuadas para respirar; antídotos como la naloxona revierten rápidamente los efectos si se administra a tiempo.