La “solitaria” ha vuelto… si es que alguna vez se fue

La “solitaria” ha vuelto… si es que alguna vez se fue

Foto: Swine

La Organización Mundial de la Salud alertó sobre el repunte de casos de teniasis y cisticercosis causadas por el parásito Taenia solium. Dicho incremento se atribuye principalmente a factores como la migración de personas desde regiones endémicas con limitado acceso a servicios de salud, el subregistro durante la pandemia de COVID-19 y la persistencia de prácticas de higiene deficiente y crianza de cerdos sin control sanitario en comunidades vulnerables. 

 

La OMS incluye este mal entre las enfermedades tropicales desatendidas y llama a reforzar la vigilancia epidemiológica, especialmente en países de América Latina, África y Asia.

 

La teniasis y la cisticercosis son enfermedades distintas, aunque están estrechamente relacionadas y son provocadas por el mismo parásito cestodo Taenia solium, también conocida como la "solitaria" del cerdo.

 

La teniasis ocurre cuando una persona consume carne de cerdo cruda o mal cocida que contiene larvas, lo que permite que el gusano adulto se desarrolle en el intestino humano; aunque suele provocar síntomas leves como dolor abdominal, náuseas o pérdida de peso, las personas infectadas pueden eliminar huevos del parásito en sus heces y convertirse en un foco de transmisión.

 

La cisticercosis, en cambio, se produce cuando una persona ingiere los huevos del parásito a través de alimentos, agua o manos contaminadas con heces humanas; las larvas pueden alojarse en distintos tejidos del cuerpo y, en los casos más graves, en el sistema nervioso central, dando lugar a la neurocisticercosis, considerada la causa prevenible más frecuente de epilepsia en el mundo, especialmente en zonas endémicas.

 

 

 

 

El ciclo de transmisión de Taenia solium es zoonótico y está estrechamente vinculado a la falta de saneamiento, las personas con teniasis contaminan el ambiente con huevos del parásito, los cerdos los ingieren y desarrollan cisticercosis; posteriormente, los humanos consumen carne infectada y adquieren nuevamente la teniasis, cerrando el ciclo, el cual puede intensificarse en comunidades con higiene deficiente.

 

Para prevenir estas enfermedades, la OMS promueve un enfoque integral de “One Health”, que incluye la correcta cocción de la carne de cerdo, el fortalecimiento del saneamiento básico, el lavado frecuente de manos, el consumo de agua potable, la desparasitación y vacunación de cerdos, así como el tratamiento oportuno de portadores de teniasis, la educación sanitaria y la vigilancia epidemiológica.

 

En México, aunque los casos han disminuido de manera sostenida en las últimas décadas, la enfermedad no ha sido erradicada y persiste en zonas rurales con altos niveles de pobreza. En 2024 se reportaron 65 casos nuevos de cisticercosis y, hasta la semana 31 de 2025, se notificaron 85 casos, mientras que la incidencia de teniasis se ha reducido cerca del 40 % desde 2005, con mayores registros en entidades como Zacatecas, Tlaxcala y Jalisco.

 

A nivel global, la OMS estima que entre 2.5 y 8.3 millones de personas viven con neurocisticercosis, responsable de hasta el 30 % de los casos de epilepsia en regiones endémicas. 

 

Especialistas y autoridades sanitarias coinciden en que, aunque México podría avanzar hacia su eliminación en este siglo, el repunte internacional obliga a no relajar las medidas de prevención para evitar retrocesos.

 

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