A un año de haber asumido la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump ha marcado su mandato por decisiones unilaterales, giros abruptos de política y una forma de gobernar que ha sacudido no solo la vida institucional de su país, sino también el equilibrio político, económico y diplomático a nivel global.
Sus acciones, muchas veces tomadas al margen de consensos tradicionales, han redefinido alianzas, tensado relaciones internacionales y generado una constante incertidumbre en distintos frentes.
En este lapso, Trump ha avanzado de manera acelerada en varias de sus principales promesas de campaña, impulsado por un uso masivo de órdenes ejecutivas, legislación aprobada vía reconciliación presupuestaria y una política exterior e interna marcada por el lema “America First”.
Aunque no todas sus promesas se han cumplido en su totalidad, como el fin de la guerra en Ucrania en “24 horas”, analistas coinciden en que su administración ha logrado avances sustanciales en migración, política fiscal y reconfiguración del aparato gubernamental, con efectos significativos tanto dentro como fuera de Estados Unidos, particularmente en México.
Uno de los ejes prioritarios del segundo mandato de Trump ha sido el control migratorio en la frontera sur. De acuerdo con cifras oficiales, las detenciones de migrantes irregulares cayeron a niveles históricamente bajos en 2025, pasando de millones anuales en años previos a registros mínimos, con meses récord como marzo, cuando se reportaron apenas 8,193 detenciones.
Entre las medidas implementadas destacan la reanudación de la construcción del muro fronterizo, el despliegue del Ejército y de la Guardia Nacional, así como el endurecimiento de las políticas de asilo, incluyendo expulsiones expeditas y el fin del asilo al llegar a territorio estadounidense.
Trump también inició lo que calificó como la mayor operación de deportación en la historia del país, enfocada principalmente en personas con antecedentes criminales, aunque sin alcanzar aún el volumen total prometido en campaña.
En paralelo, el mandatario cumplió desde el primer día una de sus promesas más controvertidas, el indulto masivo a participantes del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
En materia económica, Trump consolidó la extensión de los recortes fiscales aprobados en 2017, que estaban programados para expirar en 2025. A través de una amplia legislación de reconciliación, su gobierno no solo mantuvo dichos recortes, sino que incorporó nuevas exenciones como “no tax on tips”, “no tax on overtime” y “no tax on Social Security”.
Incluso, el presidente ha ido más lejos al promover públicamente la posibilidad de reducir o incluso eliminar impuestos sobre los ingresos a partir de 2026, una propuesta que aún genera debate en el Congreso.
Pero, a la par, Trump impuso aranceles universales de entre 10 y 25 % a importaciones globales, con tasas más altas para países como China. Estas medidas han alterado el sistema comercial internacional, generando tensiones con socios históricos, pero también ingresos adicionales para el gobierno estadounidense.
En el plano financiero, los mercados bursátiles han alcanzado máximos históricos, aunque analistas advierten sobre presiones inflacionarias persistentes derivadas de los aranceles.
En el ámbito interno, la administración Trump ha avanzado en la eliminación de programas de diversidad, equidad e inclusión dentro del gobierno federal, acompañado de despidos masivos de funcionarios y recortes a diversas agencias. También ha impulsado restricciones al financiamiento federal de políticas relacionadas con cuidados de género.
En política exterior, el enfoque ha sido selectivo, Estados Unidos contribuyó a un cese al fuego inestable en Gaza que permitió la liberación de rehenes, mientras que el conflicto en Ucrania permanece sin una solución definitiva. Además, se registraron ataques a instalaciones nucleares iraníes y un aumento de la presión diplomática y militar en Medio Oriente.
Pero, las decisiones del presidente estadounidense también han tenido un impacto directo en México, su principal socio comercial bajo el T-MEC. La estrategia de Trump ha sido utilizar aranceles y amenazas comerciales como mecanismo de presión para obtener cooperación en temas migratorios y de combate al fentanilo.
????????❌???????? La conversación geopolítica en el país ha girado en torno al T-MEC, pues tras ser tachado por Donald Trump como "irrelevante", pone sobre la mesa la posibilidad de una disolución y obliga a preguntarse ¿cómo afectaría a México esta ruptura? ????????https://t.co/hypuRoSbTM pic.twitter.com/9dnn0BY7IT
— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) January 19, 2026
Impuso aranceles de 25 % a productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC, lo que afecta aproximadamente a la mitad de las exportaciones nacionales, con un valor estimado de 300,000 millones de dólares. Aunque algunas tarifas fueron reducidas o pausadas tras negociaciones bilaterales, la incertidumbre persiste, especialmente en sectores como el automotriz.
A ello se suman las amenazas de deportaciones masivas y la designación de cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, medidas que impactan en las remesas y aumentan la presión en materia de seguridad.
La revisión del T-MEC prevista para 2026 representa otro punto crítico, Trump ya inició consultas tempranas y analistas anticipan exigencias más estrictas en temas como energía, agua y derechos laborales, con el riesgo de una renegociación profunda o incluso una ruptura parcial, lo que podría costar hasta 2 % del PIB mexicano.
No obstante, el endurecimiento comercial de Estados Unidos hacia China, ha fortalecido el nearshoring en México, en 2025, las exportaciones manufactureras mexicanas a Estados Unidos crecieron alrededor de 9 %, y analistas internacionales consideran al país como un ganador inesperado frente a China, aunque la inversión extranjera directa se mantiene estancada.
El gobierno mexicano, ha optado por una estrategia de cooperación pragmática en migración y seguridad, logrando contener, al menos temporalmente, sanciones comerciales más severas de cara a la revisión del tratado en 2026.
En balance, el primer año de Trump se ha caracterizado por una acción rápida y disruptiva, ha cumplido o avanzado en promesas clave, especialmente en frontera y economía, pero a costa de mayores tensiones globales y controversias internas.
Para México, el escenario es volátil, conviven riesgos significativos en comercio y remesas con oportunidades derivadas del nearshoring. El 2026 será decisivo, no solo por la revisión del T-MEC, sino también por el contexto político en Estados Unidos rumbo a las elecciones intermedias.