Las apps de préstamos con “un sólo clic” que ofrecen empresas conocidas como Mercado Pago y DiDi, junto con muchas otras desconocidas, han explotado en México porque resuelven una necesidad real, que es el acceso inmediato a dinero sin burocracia ni obstáculos.
Sin embargo, hay que separar lo legítimo de lo riesgoso, ya que el boom ha atraído tanto opciones legales, pero caras, así como estafas masivas.
Uno de los principales atractivos de estos préstamos es su rapidez y facilidad; de acuerdo con testimonios, la aprobación suele darse en cuestión de minutos y el dinero se deposita casi de inmediato en la cuenta del usuario, sin papeleo ni visitas a sucursales. Esta característica los vuelve especialmente atractivos en situaciones de emergencia, como gastos médicos, reparaciones urgentes o pagos ineludibles.
Otro punto a favor es su accesibilidad, incluso para personas con historial crediticio limitado o imperfecto, a diferencia de la banca tradicional, estas plataformas evalúan el comportamiento del usuario dentro de la propia aplicación, como compras en Mercado Libre, pagos recurrentes o viajes y entregas hechas a través de DiDi.
Usuarios también destacan una transparencia relativa frente a otras aplicaciones de préstamo, pues al tratarse de empresas reconocidas y reguladas no solicitan pagos anticipados, permisos invasivos ni recurren a prácticas ilegales comunes en apps fraudulentas.
Sin embargo, el principal señalamiento contra estos préstamos es el costo excesivo del dinero, que muchos califican como usura legal. En el caso de Mercado Pago, las tasas son personalizadas, pero testimonios dicen que el CAT oscila entre 90 y 150 % o más, especialmente en plazos cortos y medianos.
También advierten que adelantar pagos no siempre reduce los intereses de manera proporcional, ya que gran parte del costo se cobra desde el inicio mediante comisiones fijas o tasas elevadas. En DiDi Préstamos, el escenario es aún más agresivo, reportes ubican su CAT promedio alrededor de 456 % sin IVA, lo que implica que un crédito de 10,000 pesos puede terminar costando entre 50 y 100 % adicional en pocos meses.
Sin duda, estas aplicaciones se han convertido en motivo de creciente indignación en redes sociales, donde usuarios denuncian abusos, engaños y prácticas que califican como fraude.
En plataformas como X, se repiten mensajes que advierten sobre el aprovechamiento de la necesidad económica de las personas, a quienes se les atrae con promesas de apoyo inmediato que terminan en deudas impagables.
“Qué triste ver que las aplicaciones de préstamos de dinero en línea sean un fraude y abusen de la necesidad de las personas”, acusa uno de los testimonios que circulan.
Que triste ver que las aplicaciones de prestamos de dinero en línea, sean un fraude, abusen de la necesidad de las personas y nos engañen con falsas promesas ????????
— Georginaubaldo10 (@Georginaubaldo1) January 5, 2026
Uno de los casos que más reacciones ha generado es el de DiDi Préstamos, donde usuarios exhiben tasas de interés que alcanzan niveles extremos. En una publicación viral, un usuario ironiza sobre un crédito “casi aprobado” con una tasa de 456.75 %, calificándola como usura flagrante y solicitando la intervención de la autoridad. Este tipo de señalamientos se repite en decenas de publicaciones, en las que se cuestiona cómo productos financieros con estos costos pueden operar de manera legal y accesible para el público en general.
Oh, genial, me ofrecieron un crédito casi aprobado de @DiDi_Mexico con una tasa de interés de... 456.75%.@CondusefMX, toca hacer algo contra tan flagrante usura. pic.twitter.com/GXkkH7vh46
— Kurt Hackbarth ???? (@KurtHackbarth) December 2, 2024
Pero más allá de los números, las redes también recogen relatos de desesperación, donde usuarios advierten que muchas personas, presionadas por la falta de ingresos o emergencias personales, caen en estos esquemas con la esperanza de resolver un problema inmediato, pero terminan en una situación económica peor. “Sacan un préstamo para pagar otro y nunca salen”, resumen algunos comentarios, reflejando una percepción generalizada de que estos créditos profundizan el endeudamiento en lugar de aliviarlo.
Y así hay decenas, tristemente mucha gente en su desesperación caen en estas estafas y terminan estando peor que al principio.
— dikua ???????????? (@dikua) December 2, 2024
Finalmente, entre los testimonios más duros destaca el caso de Juana, una mujer que trabajó casi tres décadas y hoy sobrevive con una pensión modesta. Tras solicitar y liquidar un pequeño préstamo, comenzó a sufrir descuentos constantes en su cuenta por una deuda que asegura no haber contraído y que asciende a más de 200,000 pesos, respaldada por documentos con firmas que no reconoce. Su historia, difundida en X, ilustra lo que usuarios describen como un saqueo elegante, silencioso y legalizado, donde el cobro se ejecuta sin amenazas visibles, pero con consecuencias devastadoras.
Juana trabajó casi 30 años. Barrió pisos, ordenó oficinas, cumplió turnos. Hoy vive de una pensión modesta y un corazón enfermo. Un día pidió un préstamo pequeño para sobrevivir. Lo pagó. Lo liquidó. Y aun así, cada mes alguien le mete la mano a la cuenta. Le dicen que debe más… pic.twitter.com/57ec4XzD6j
— José Mario (@JoseMarioMX) December 14, 2025