Refugios para animales: unos son serios; otros, simple negocio

Refugios para animales: unos son serios; otros, simple negocio

Foto: Enfoque

El rescate de cientos de animales del Refugio Franciscano en la Ciudad de México, tras denuncias por hacinamiento, negligencia y maltrato, reavivó el debate sobre la regulación de los refugios de animales en el país. El caso, investigado desde diciembre de 2025 por autoridades capitalinas, evidenció la importancia de contar con controles preventivos, registros obligatorios y supervisión constante, aspectos que en Puebla aún son limitados.

 

La regulación de los refugios de animales se rige principalmente por la Ley de Bienestar Animal del Estado de Puebla, vigente con reformas hasta 2024–2025. Si bien la norma establece la obligación de brindar trato digno a los animales, no contempla un sistema específico de registro obligatorio ni un proceso de autorización previa para refugios o albergues privados.

 

Esto contrasta con la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México, que sí exige que los refugios se registren, cuenten con autorización y cumplan requisitos claros en materia de instalaciones, sanidad, control poblacional y prevención del hacinamiento.

 

En el caso poblano, las facultades de vigilancia recaen en los ayuntamientos y en el Instituto de Bienestar Animal del Estado de Puebla (IBA), los cuales, en teoría, pueden hacer inspecciones, atender denuncias, aplicar sanciones y celebrar convenios con asociaciones protectoras. No obstante, el enfoque sigue siendo principalmente reactivo, es decir, las autoridades actúan una vez que existen quejas formales.

 

Aunque existe un Padrón Estatal de Perros y Gatos, este se limita a fines de identificación y estadística, y no funciona como un padrón de refugios. En la práctica, muchos albergues operan como asociaciones civiles sin fines de lucro, pero sin supervisión previa estricta, lo que facilita la aparición de lugares irregulares que se ostentan como “refugios” para captar donaciones.

 

¿Cómo identificar un refugio regularizado en Puebla?

 

 Ante la ausencia de un sello oficial único, especialistas y activistas recomiendan a la sociedad observar ciertos indicadores antes de donar dinero o entregar un animal.

 

- Estar constituido legalmente como asociación civil y pueda comprobarlo.

 

- Muestra transparencia financiera e informes sobre donaciones.

 

- Publica procesos claros de adopción, con contratos y esterilización obligatoria.

 

- Permite visitas agendadas y supervisadas.

 

- Colabora con veterinarios certificados y lleva a cabo campañas de vacunación y esterilización.

 

- Tiene convenios con ayuntamientos o con el IBA.

 

Ahora, también hay señales de alerta de un posible refugio irregular como: 

 

- Solicita donaciones constantes en redes sociales sin rendición de cuentas.

 

- Usa fotografías repetidas o historias de “emergencia permanente”.

 

No permite visitas al lugar.
 

- Presenta hacinamiento, suciedad, animales enfermos o mortalidad frecuente.

 

- Recibe animales sin protocolos ni evaluación.

 

- No acredita su constitución legal ni vínculos con autoridades.

 

- Hay quejas de vecinos o donantes por negligencia o maltrato.

 

Casos recientes en Puebla

 

 En los últimos años, Puebla ha registrado varios casos de falsos refugios que terminaron en denuncias penales y rescates de animales.

 

Uno de los más conocidos es el llamado refugio “Michigan”, detectado en Amozoc y presuntamente también en Coronango, donde en enero de 2025 se rescataron alrededor de 60 gatos en condiciones insalubres. La responsable, identificada como Ana María “N”, solicitaba donaciones sin brindar atención adecuada.

 

En la colonia Mayorazgo, en 2024, autoridades rescataron 12 perros de un inmueble que operaba como supuesto refugio. Dos personas fueron vinculadas a proceso por crueldad animal y enfrentan cargos con prisión preventiva.
 

Otro caso es el de San Miguel La Venta, donde desde 2024 vecinos y asociaciones denunciaron un predio con decenas de perros y gatos en condiciones deplorables. 

 

Estos antecedentes reflejan una problemática creciente en el estado, la falta de controles preventivos facilita que espacios irregulares operen durante meses o años hasta que la situación se vuelve crítica.

 

Autoridades y defensores del bienestar animal coinciden en que la participación ciudadana es clave; por ello, ante cualquier sospecha de maltrato, se puede denunciar ante el Instituto de Bienestar Animal de Puebla o la Fiscalía General del Estado.

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