¿Un cuarto rey? La emotiva historia del mago que nunca llegó al pesebre

¿Un cuarto rey? La emotiva historia del mago que nunca llegó al pesebre

Foto: FreePik

El camino de los Reyes Magos está a punto de comenzar. Estamos en vísperas de una de las tradiciones más mágicas y entrañables en México. Melchor, Gaspar y Baltazar llegan la noche del 5 al 6 de enero para dejar regalos a los niños que se portaron bien. Los pequeños dejan sus zapatos junto al nacimiento o bajo el árbol, a veces con carta, hierba para los camellos y un vaso de leche o galletas.

 

Sin embargo, entre las historias que resurgen cada Epifanía, destaca la leyenda del cuarto Rey Mago, un personaje que, aunque no forma parte del relato bíblico oficial, ha conmovido generaciones por su mensaje de bondad y sacrificio.

 

¿Quién fue el cuarto Rey Mago?

 

Según la popular leyenda, basada en el cuento "El otro Rey Mago" del teólogo estadounidense Henry van Dyke, el cuarto sabio se llamaba Artabán. Era un mago persa, de ojos nobles y barba larga, que, al igual que Melchor, Gaspar y Baltasar, vio la estrella de Belén y decidió seguirla para adorar al Niño Jesús.

 

Artabán llevaba tres joyas preciosas como ofrendas: un diamante, un rubí y un jaspe, planeaba reunirse con los otros tres magos en un punto acordado, pero en el camino se encontró con personas necesitadas: un enfermo moribundo, familias perseguidas por las órdenes de Herodes y una joven vendida como esclava.

 

En cada ocasión, Artabán sacrificó una de sus joyas para ayudarlos, vendió el diamante para curar al enfermo, entregó el rubí para salvar a un niño de la matanza de los inocentes y dio el jaspe para liberar a la joven. Por estos actos de compasión, se retrasó y nunca llegó a Belén a tiempo para ver al Niño Jesús junto a sus compañeros.

 

Durante 33 años, Artabán buscó incansablemente al Mesías, ayudando a los pobres y necesitados. Finalmente, en Jerusalén, anciano y agotado, llegó al monte Gólgota justo cuando crucificaban a Jesús, intentó usar su última joya para sobornar a los soldados y salvarlo, pero un terremoto lo golpeó mortalmente.

 

En su agonía, oyó la voz de Jesús "Lo que hiciste por mis hermanos más pequeños, lo hiciste por mí”. Así, Artabán comprendió que, aunque no llegó al pesebre, sus actos de bondad fueron la verdadera ofrenda al Rey.

 

¿Por qué la Epifanía habla sólo de tres Reyes Magos?

 

El Evangelio de Mateo, único texto bíblico que menciona a los “magos de Oriente”, no especifica su número, nombres ni que fueran reyes, solo relata que trajeron tres regalos simbólicos: oro, incienso y mirra.

 

La tradición de tres magos surgió en el siglo III, asociada a los tres obsequios, y se consolidó en el siglo V con el papa León, los nombres Melchor, Gaspar y Baltazar aparecieron en el siglo VI. La Biblia no menciona un cuarto porque la historia de Artabán es una leyenda literaria posterior, no canónica, creada para enfatizar el valor cristiano de la caridad sobre los regalos materiales.

 

En México, donde el Día de Reyes es una fiesta familiar con roscas, tamales y regalos, esta leyenda recuerda que la verdadera magia no está solo en recibir, sino en dar y ayudar al prójimo. Este 6 de enero, mientras partimos la rosca, vale la pena reflexionar ¿y si el cuarto Rey Mago sigue entre nosotros, en cada acto de generosidad?

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