
El 23 de marzo de 1995, el mundo del entretenimiento sufrió una de las pérdidas más grandes en la historia de la música latina: la muerte de Selena Quintanilla, quien fue asesinada a manos de Yolanda Saldívar, su amiga y presidenta de su club de fanáticos.
Actualmente, tras la reciente noticia sobre la negativa de libertad condicional a Saldívar, hacemos el recuento de cómo, a lo largo de la historia, varios casos han demostrado que la obsesión puede llevar a actos trágicos. Explorando algunos de los casos más destacados de asesinatos de celebridades a manos de fanáticos y qué ha sucedido con los responsables.
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John Lennon y Mark David Chapman
El asesinato de John Lennon conmocionó al mundo el 8 de diciembre de 1980. Mark David Chapman, un fanático obsesionado con el músico, lo esperó frente al Edificio Dakota en Nueva York. Horas antes del crimen, Lennon incluso le firmó un autógrafo en su álbum Double Fantasy. Esa noche, cuando Lennon regresaba junto a Yoko Ono, Chapman le disparó cinco veces.
Chapman fue condenado a cadena perpetua y ha sido rechazado en varias solicitudes de libertad condicional, por lo que sigue cumpliendo su condena en una prisión de alta seguridad en Nueva York.
Rebecca Schaeffer y Robert John Bardo
Rebecca Schaeffer era una joven actriz prometedora cuando fue asesinada el 18 de julio de 1989 por Robert John Bardo, quien había desarrollado una obsesión peligrosa hacia ella. Bardo obtuvo la dirección de Schaeffer mediante registros públicos y apareció en su casa dos veces ese día. En el segundo encuentro, le disparó en el pecho.
El caso generó cambios significativos en las leyes estadounidenses sobre privacidad y acoso. Se prohibió que los departamentos estatales divulgaran direcciones personales, y se implementaron leyes contra el acoso en California. Bardo fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Gianni Versace y Andrew Cunanan
El asesinato de Gianni Versace, uno de los diseñadores de moda más influyentes del siglo XX, conmocionó al mundo el 15 de julio de 1997. Su asesino, Andrew Cunanan, era un trabajador sexual de 27 años que ya había matado a cuatro hombres antes de su encuentro fatal con Versace.
Con 50 años, Versace fue asesinado a las puertas de su mansión en Miami Beach, Casa Casuarina. Cunanan, que había estado siguiendo a Versace, se acercó por la espalda y le disparó dos veces en la cabeza. Versace murió instantáneamente.
Cunanan se suicidó ocho días después del crimen, evitando ser llevado a juicio.
Dimebag Darrell y Nathan Gale
El guitarrista Dimebag Darrell fue asesinado durante un concierto el 8 de diciembre de 2004 por Nathan Gale, quien irrumpió en el escenario armado con una pistola y disparó fatalmente a Darrell mientras culpaba a la banda por su fracaso musical. El ataque dejó otras víctimas antes de que Gale fuera abatido por la policía.
Este caso resaltó los riesgos que enfrentan los músicos durante presentaciones públicas, llevando a mayores medidas de seguridad en conciertos.
Christina Grimmie y Kevin James Loibl
Christina Grimmie, cantante conocida por su participación en The Voice, fue asesinada el 10 de junio de 2016 tras un concierto en Orlando. Kevin James Loibl, quien había desarrollado una obsesión enfermiza hacia ella, le disparó durante una sesión de firma de autógrafos antes de suicidarse.
Casos que quedaron en intento
Monica Seles: la tenista fue atacada en 1993 por un fan obsesionado con Steffi Graf, su rival en el tenis. Aunque no fue asesinada, el incidente la afectó profundamente.
Jodie Foster: En 1981, John Hinckley Jr. intentó asesinar al presidente Ronald Reagan para impresionar a la actriz Jodie Foster, con quien estaba obsesionado. Aunque no fue un ataque directo contra ella, muestra cómo el fanatismo puede llevar a actos extremos.