Erika Díaz, la lideresa que ya no es lideresa

Erika Díaz, la lideresa que ya no es lideresa

Antaño, enfrascarse en un percance vial con algún taxista miembro del Consejo Taxista del Estado de Puebla (CTEP) era prácticamente una sentencia de muerte. Como coloquialmente se dice, "en menos de lo que cantaba un gallo" una decena de choferes del servicio mercantil ya estaban listos para amedrentar al infortunado.

 

Para nadie era desconocido que la lideresa de este gremio, Erika Díaz Flores, presumía en esos años de contar con amistades dentro de los gobiernos en turno -sobre todo priistas- y de algunas organizaciones sindicales, como la CTM dirigida por Leobardo Soto Martínez, lo que le valía sentirse respaldada y convertirse en una mujer de armas tomar.

 

Por su empoderamiento, Erika intentó de varias maneras colarse en el ambiente político, pero pasó sin pena ni gloria. En el 2018, el PRI se negó a incluirla en la planilla de regidores y en el 2021 compitió por la diputación federal por el distrito 8 de Ciudad Serdán, bajo las siglas del mismo partido, pero el resultado fue adverso, porque perdió la elección ante la candidata de Morena.

 

Pareciera que esos reveses la situaron en su realidad y, con el paso de unos cuantos años, la lideresa del CTEP fue perdiendo protagonismo. Y peor: con la llegada de los taxis por aplicación, su organización perdió fuerza.

 

Pero en un intento por reaparecer en el escenario mediático, la mañana de este miércoles, Díaz Flores acusó furibunda al líder cetemista, Leobardo Soto, de enviarle golpeadores y amenazas por medio de la 28 de Octubre. Esa gran amistad entre Erika y Leobardo, quedó evidenciado, se había terminado, como cuando rompen unos novios adolescentes.

 

Dicen la regla de oro: “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”. Y es que ahora resulta, según Erika, que el líder obrero ha urdido un complot para agenciarse el servicio mercantil de la CAPU por completo y no dejarle nada a la organización que representa.

 

Resulta curioso, porque hace unos años, la lideresa, con todo el "poder" que decía tener y el respaldo de personajes de la política, buscó apoderarse de esta zona; incluso, acusando a otras figuras, sabiendo que no estaba sola. O eso pensaba.

 

Resulta curioso, también, porque la gran señora Erika enviaba a sus guaruras (ella no daba la cara, claro) a amedrentar en plena vía pública a la dueña de Taxi Rápido, Dulce de Salas, una mujer trabajadora que con nadie se metía y sólo estaba dedicada a mantener a flote su central taxista y la de sus agremiados. Y de esta cobarde acción, cometida “nomás porque sí”, el líder de la CTM en Puebla estuvo enterado.

 

Los tiempos han cambiado y las viejas prácticas del otrora partido oficialista (PRI) han muerto, así como este instituto político. Entonces, por ese lado, la líder taxista quedó desarropada.

 

"Cantarle el tiro" públicamente a la CTM y a Leobardo Soto no hizo más que poner en evidencia que también ha perdido ese apoyo; del poder que gozaba, nomás no queda nada.

 

Es por ello por lo que Erika Díaz se siente en el limbo y víctima, o mejor dicho, dice ser víctima de las mismas arbitrariedades que cometió cuando alguien la incomodaba. Habrá que esperar la reacción del líder cetemista, porque sabe muchas, pero muchas cosas…