
Los jueces del Tribunal Supremo Federal de Brasil abrieron este martes la sesión para decidir si aceptan la denuncia que la Fiscalía presentó contra el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) por su presunta participación en un intento de golpe de Estado.
Los cinco magistrados de la primera sala de la corte analizarán la denuncia contra Bolsonaro por cinco delitos, incluyendo pertenencia a organización criminal, intento de golpe de Estado y abolición del Estado Democrático de Derecho, cuyas penas suman hasta 43 años de cárcel.
Bolsonaro llegó la mañana de este martes a la sede del Supremo en Brasilia acompañado de sus abogados para seguir "in situ" las deliberaciones de los jueces, que previsiblemente terminarán el miércoles 26 de marzo.
Los magistrados decidirán también sobre los integrantes del llamado "grupo crucial", los presuntos cómplices principales de Bolsonaro, que serían, según la Fiscalía, seis militares y un policía que eran ministros o altos cargos de las Fuerzas Armadas.
Entre estos están el exvicepresidente Walter Braga Netto y los exministros Anderson Torres (Justicia), Augusto Heleno (Seguridad Institucional) y Paulo Sérgio Nogueira (Defensa).
Los jueces también decidirán si imputan al exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), Alexandre Ramagem, al teniente coronel Mauro Cid (secretario personal de Bolsonaro y principal confesor de la trama) y al ex comandante general de la Marina, Almir Garnier Santos, el único de los tres representantes de las Fuerzas Armadas que se mostró partidario del golpe.
Los cinco de los 11 jueces del Supremo que decidirán si imputan a Bolsonaro y a sus presuntos colaboradores son Alexandre de Moraes (el juez instructor del caso), Cristiano Zanin, Luiz Fux, Carmen Lúcia Antunes y Flávio Dino.
La investigación encontró indicios de que, tras las elecciones de 2022, en las que Bolsonaro fue derrotado por la mínima por Luiz Inácio Lula da Silva, el "grupo crucial" usó el aparato estatal para intentar un golpe de Estado que impidiera que el líder de la izquierda asumiera el poder.
Según la Fiscalía, Bolsonaro incluso era consciente y dio su visto bueno a un plan para asesinar a Lula, al vicepresidente electo Geraldo Alckmin y al juez Moraes.
Los planes golpistas derivaron en el asalto a los principales edificios institucionales de Brasilia el 8 de enero de 2023, que la Justicia considera la materialización del intento golpista.
Cientos de bolsonaristas que participaron en esos actos vandálicos han sido juzgados y condenados por delitos de bastante gravedad, llegando en algunos casos a los 17 años de cárcel.