Ministro británico de tecnología recurre a ChatGPT para asesoramiento en sus funciones oficiales

Ministro británico de tecnología recurre a ChatGPT para asesoramiento en sus funciones oficiales

Foto: Freepik

El secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido, Peter Kyle, utiliza ChatGPT como apoyo en varias tareas relacionadas con su cargo ministerial. Así lo reveló la revista New Scientist tras una solicitud de acceso a la información.

 

Según confirmó un portavoz del Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología (DSIT), Kyle empleó la IA para obtener ideas y aclaraciones en áreas específicas de su trabajo, aunque siempre complementando el asesoramiento tradicional que recibe de los funcionarios públicos. "Como ministro del Gabinete responsable de la IA, el secretario de Estado utiliza esta tecnología. Esto no sustituye el asesoramiento exhaustivo que recibe habitualmente", aclaró el portavoz.

 

 

Entre las consultas hechas por Kyle destacan preguntas sobre estrategias de comunicación, como la búsqueda de recomendaciones para participar en podcasts que le permitan llegar a una audiencia amplia y alineada con sus responsabilidades ministeriales. También solicitó definiciones de términos científicos complejos, como "antimateria", "cuántico" e "inclusión digital", así como un análisis sobre la lenta adopción de la inteligencia artificial por parte de las pequeñas y medianas empresas en el Reino Unido.

 

La divulgación de estas interacciones se produjo después de que New Scientist presentara una solicitud amparada en la Ley de Libertad de Información del Reino Unido. Inicialmente, la petición fue rechazada bajo el argumento de que involucraba datos personales, pero finalmente se concedió el acceso a las consultas hechas por Kyle en su calidad oficial.

 

Este caso generó todo tipo de comentarios sobre el uso de herramientas de IA por parte de funcionarios públicos y las implicaciones que esto podría tener en las leyes de transparencia y acceso a la información. Mientras algunos destacan el potencial de la inteligencia artificial para agilizar tareas y mejorar la eficiencia en la administración pública, otros cuestionan los límites éticos y prácticos de su uso en contextos gubernamentales.

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