Fernández Noroña, ni cerca de las principales “corcholatas” de MORENA

Foto: Enfoque

Este lunes, el diputado federal del Partido del Trabajo, Gerardo Fernández Noroña, estuvo de visita en Puebla, donde manifestó por enésima vez su intención de ser candidato a la presidencia de México y posteriormente ocupar el lugar de Andrés Manuel López Obrador.

 

Eso no es nuevo, pues es algo que ha venido comentando desde el momento en el que AMLO asumió el cargo de presidente. Lo realmente novedoso es que se ha considerado como el aspirante de la llamada “Cuarta Transformación” mejor posicionado.

 

Palabras más, palabras menos, Fernández Noroña dijo estar por encima de figuras como Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, que lucen como las cartas más fuertes para la candidatura de “Juntos Haremos Historia” para la presidencia.

 

El legislador petista echó las campanas al vuelo al señalar que se siente fuerte y consideró que puede ganarle fácilmente a cualquiera de los aspirantes en la encuesta para elegir candidato a la presidencia.

 

Sin embargo, los resultados dicen todo lo contrario, pues Fernández Noroña luce muy débil en los sondeos que se han llevado a cabo para medir la fuerza de los aspirantes presidenciales.

 

 

En los últimos ejercicios que se han efectuado, Fernández Noroña aparece en un muy lejano cuarto lugar con solo 8 % de las preferencias electorales, superado incluso por Ricardo Monreal, quien cuenta con 11 %.

 

Muy por encima de estos ellos aparecen Claudia Sheinbaum con 35 % y Marcelo Ebrard con 39 %, por lo que luce imposible que Fernández Noroña se convierta en el próximo candidato a la presidencia de México.

 

En más de una ocasión, este legislador ha pedido al presidente López Obrador que no meta las manos en el proceso interno de esta coalición, por lo que se puede prever que en caso de no ganar la candidatura, no reconocerá su derrota en el proceso interno.

 

Mientras tanto, Fernández Noroña sigue recorriendo el país buscando adeptos, pues el porcentaje alcanzado en las preferencias no lo colocan como un perfil competitivo para llegar a la candidatura y mucho menos para ganar la presidencia.

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