Rafael Caro Quintero, de agricultor a ser el más buscado por la DEA

El nombre del narcotraficante Rafael Caro Quintero ha sonado nuevamente en todo México, como sonaba a inicios de los 80, cuando el Cártel de Guadalajara dominaba la venta y distribución de droga a Estados Unidos.

 

Caro Quintero, un humilde agricultor de La Noria, comunidad marginada de Badiraguato, Sinaloa, puso a disposición del narcotráfico sus conocimientos de la tierra, para luego convertirse en el “narco de narcos”, de la mano del “jefe de jefes”, Miguel Ángel Félix Gallardo.

 

“Don Rafa”, como fue conocido por sus allegados, tuvo como máximo orgullo el perfeccionamiento de la llamada “sinsemilla” para la plantación de marihuana, logrando que su producto fuera de gran calidad y pudiera distribuirlo por toneladas.

 

 

Caro Quintero usó el rancho “El Búfalo”, ubicado en Chihuahua, para hacer el plantío más grande del que se tiene memoria, llenando 544 hectáreas de esta hierba que posteriormente era vendida en Estados Unidos, hasta que el agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena lo encontró en 1985.

 

La destrucción de esta plantación provocó la ira de un Caro Quintero ya adicto a la cocaína y lleno de excesos, que lo llevaron a secuestrar a Camarena y posteriormente ser uno de los responsables del asesinato de este agente.

 

Rafael Caro Quintero nunca pudo ocultar ni sus excesos ni sus problemas de adicciones, que lo llevaron a ser un personaje impulsivo hasta el día que fue aprehendido.

 

 

De hecho, la serie de Netflix “Narcos” hace un retrato casi idéntico del Caro Quintero de los 80, con una vestimenta extravagante y siendo protagonista de infinidad de escándalos y peleas, lo que le trajo problemas con otros capos.

 

Luego de ser liberado en 2013, Caro Quintero se convirtió en el narco más buscado de Estados Unidos. Se dijo que “Don Rafa” había regresado al crimen organizado, aunque otros afirmaron que vagaba en solitario en las montañas de Sinaloa.

 

Lo cierto es que la nueva detención de Rafael Caro Quintero se puede tomar como una advertencia de que la DEA no olvida ni perdona las acciones de este tipo de narcotraficantes, por lo que el “narco de narcos” podría pasar el resto de sus días tras las rejas.

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