Marko Cortés finalmente aplacó a Genoveva

Lento, como es su costumbre, el presidente nacional del PAN finalmente puso atención al desastre que se daba en el Comité Directivo Estatal poblano, cortesía de Genoveva Huerta Villegas.

 

Mi “juditas” panista contó que al ver cómo todo se salía de cauce con la negativa de Huerta Villegas de reconocer la victoria de Augusta Díaz de Rivera, Marko Cortés no tuvo de otra que hablar con la “jefa Geno”.

 

Y fue claro (qué raro) en su indicación.

 

El dirigente nacional del PAN le dijo a Huerta Villegas que “ya ni le moviera” y se conformara con su curul en el Congreso de la Unión, pues es un hecho que no repetirá como dirigente estatal.

 

Así, de golpe y porrazo, Marko Cortés ha buscado terminar con un problema que él mismo ayudó a que se saliera de control, todo por no poner atención al desastre que era el panismo poblano con Huerta Villegas.

 

La impugnación de Genoveva Huerta no procederá, es un hecho, y con esto solo le queda refugiarse en el fuero que le da San Lázaro, porque las antorchas ya fueron encendidas por la militancia minimizada por la exdirigente.

 

Esta acción de Marko Cortés para nada puede tomarse como un triunfo del dirigente nacional, pues su indecisión y la incomprensible protección que le dio a Huerta Villegas causaron un incendio de enormes proporciones en el PAN poblano.

 

Como sea, en los próximos días se confirmará a Augusta Díaz de Rivera como nueva dirigente estatal del PAN, comenzando una era de estabilidad panista y de pesadilla para el grupo político de la “jefa Geno”.

 

Tatuajes y piercings no agradan a la 4T

 

Aunque la “cuarta transformación” se califica como una corriente de izquierda progresista, en los hechos tiene muchas tendencias hacia las ideas conservadoras del pasado.

 

Fíjese, amable lector, que un querido amigo que labora en una delegación de orden federal acusó que la semana pasada llegó un oficio a las oficinas, donde prácticamente se prohibía el mostrar tatuajes y piercings.

 

Sí, los progresistas están en contra de tatuajes y piercings, pese a que muchos de sus seguidores tienen algún elemento de este tipo.

 

En pocas palabras, pidieron ocultar completamente los tatuajes y retirarse los piercings para no dar una “mala imagen”, además de que se les pidió ya no usar mezclilla y a las mujeres portar traje sastre.

 

Los progresistas resultaron más “mochos” que los mismos conservadores.