PRD, desprestigio que no se oculta ni con nueva imagen

Foto: Enfoque

En los últimos 10 años, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se ha convertido en el instituto político que mayor desprestigio ha acumulado, llevándolo a una crisis de grandes dimensiones que apuntan a una futura desaparición.

 

Los resultados electorales que se han dado en los últimos años dejan al PRD al borde de perder su registro, algo que resulta consecuencia de las malas decisiones de sus dirigentes y las peleas de la gran cantidad de tribus perredistas que existen.

 

Ante esta situación se esperaría que el PRD emprendiera una estrategia que lo haga un partido atractivo para la sociedad, ya que hoy en día ha perdido su esencia de partido de izquierda, siendo solo comparsa de partidos como el PAN y el PRI.

 

Sin embargo, la dirigencia nacional del Sol Azteca ha determinado que lo mejor para el PRD es cambiar su imagen e incluso de sus siglas, a fin de iniciar el año 2022 con “ánimos renovados” de cara a futuras elecciones.

 

 

La idea de la dirigencia perredista resulta absurda por donde se quiera ver, pues no ataca el verdadero problema que tiene este instituto político, que mantiene en sus filas a personajes que no generan una buena imagen de este partido.

 

Incluso, la idea de solo cambiar imagen y siglas deja ver que el PRD seguirá como un partido de comparsa y seguirá trabajando en su propia desaparición, la cual se puede dar más rápido de lo que se esperaría.

 

Un ejemplo claro de lo que sucede al interior del PRD es Puebla, donde el Sol Azteca se ha colocado como un partido satélite y sin importancia, obteniendo resultados que rayan en el ridículo en las últimas jornadas electorales.

 

 

Más allá de sus colores y siglas, la falta de unidad al interior de este partido y las constantes peleas entre los grupos perredistas han dado una pésima imagen a la sociedad poblana, que ha manifestado su deseo de que este partido termine desapareciendo.

 

Es por esto que más que un cambio de imagen y de siglas, el PRD necesita una limpia total de militantes y dirigentes que han llevado a este partido a su punto más bajo, condenándolo a perder su registro en próximas elecciones.

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