Comida chatarra, dieta insustituible de mexicanos

Foto: Enfoque

Este lunes, la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) presentó un estudio a 33 marcas de sopas instantáneas que se consumen en México, donde queda evidenciado el nulo valor nutrimental de estos productos.

 

Por este motivo, la dependencia federal retiró estas sopas de la venta pública, lo que fue tomado como algo positivo debido a que millones de mexicanos consumen este tipo de sopas, que pueden traerles más daños que beneficios a su salud.

 

Sin embargo, este es un muy pequeño paso en la lucha por generar una cultura de la alimentación más adecuada para los mexicanos, que han convertido al país en una de las naciones donde más alimento chatarra se consume.

 

Las consecuencias a la salud, como obesidad y problemas cardiovasculares, son de conocimiento de toda la sociedad, que pese al grave riesgo que corren no dejan de lado las comidas grasosas y el consumo excesivo de refrescos.

 

El tema es grave, pues de acuerdo a estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en promedio cada mexicano consume 212 kilogramos de comida chatarra al año, una cifra alarmante por donde se quiera ver.

 

Esto no es todo, pues se estima que los mexicanos toman 2 litros de refresco semanales en promedio, pues es “normal” que las familias prefieran comprar una gaseosa para acompañar sus comidas que elaborar agua de fruta o tomar agua natural.

 

De nada sirven en estos momentos estrategias sin estudios previos, como el evitar la venta de chatarra en escuelas, si el problema real está muy presente en las familias mexicanas, que no dimensionan el problema que causa este mal hábito.

 

Y es que en época de pandemia es necesario poner en evidencia que muchas muertes de COVID-19 se podrían haber evitado si los pacientes que enfermaban no hubieran presentado comorbilidades provocadas de la obesidad.

 

No solo el COVID-19 es la amenaza que puede hacernos pagar una factura alta por nuestra mala alimentación, sino también las enfermedades cardiovasculares se colocan como un riesgo constante hacia los mexicanos, siendo la principal causa de muerte.

 

No obstante, se debe dejar en claro que la solución a este problema está en el núcleo familiar, donde todos los miembros de las familias, principalmente los padres, deben asumir la responsabilidad de generar buenos hábitos alimenticios, a fin de tener una mejor calidad de vida.

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