López-Gatell, el peor empleado de gobierno

Hace no mucho tiempo escuché una frase que me pasa por la mente cada que me topo con una declaración del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez.

 

Dice más o menos así:

 

“El primer acto de corrupción que un funcionario público comete es aceptar un cargo para el cual no tiene las competencias necesarias”.

 

Sí, amable lector, para este columnista y para millones de mexicanos, incluso para muchos afines a la 4T, el peor empleado de gobierno en estos momentos es el ahora llamado “Dr. Muerte”, Hugo López-Gatell Ramírez.

 

Y argumentos hay muchos, comenzando por el terrible manejo que ha tenido de la pandemia de COVID-19, donde además de ser un pésimo ejemplo en cuanto al nulo respeto a las medidas sanitarias, se ha mostrado como obstáculo para una correcta campaña de vacunación.

 

Hace no mucho, el señor López-Gatell dijo que no había evidencia científica (¡Válgame!) que señalara que los niños son más propensos a padecer COVID-19 de manera grave, olvidando que hay niños con comorbilidades que los hacen muy vulnerables.

 

Remató diciendo que no era correcto quitarle la vacuna a un adulto con comorbilidades por dársela a un niño.

 

Ya solo le faltó calificar de “golpistas” a los padres que han buscado un amparo para vacunar a sus hijos, tal como nefasta y asquerosamente hizo con los padres de niños con cáncer cuando exigieron medicamentos para tratar su mal.

 

Ahora, con ese terrible rostro de “no pasa nada”, sale a decir que “tal vez” sí se vacunen a niños con comorbilidades. O sea, el señor López-Gatell como dice una cosa, dice otra.

 

Es entonces este funcionario el peor que tiene el Gobierno de México, debido a los alcances que sus torpezas tienen ante la sociedad mexicana.

 

En un gobierno realmente decidido a cambiar la realidad de México, Hugo López-Gatell ya estaría desde hace meses con una caja de cartón con sus pertenencias fuera de la Secretaría de Salud.

 

Pero en una administración donde el cambio no pasa del discurso, López-Gatell se mantiene como el encargado de una campaña de vacunación que hasta el momento es un tremendo fracaso.