Leyendas de terror de Puebla: El patio de los azulejos

Leyendas de terror de Puebla: El patio de los azulejos

Foto: Ángel Trinidad

Si las paredes del Centro Histórico de Puebla hablaran, sin duda contarían infinidad de historias de la capital poblana, teniendo como protagonistas a pobladores de la antigua Angelópolis y también a seres paranormales.

 

En la 11 poniente 108, encontramos el Patio de los Azulejos, también conocido como la casa de ejercicios San Felipe Neri. Una construcción que data del 1793 y que se considera como una de las más bellas del primer cuadro de la ciudad.

 

En este inmueble podemos ver una arquitectura exquisita con toques de ladrillo y por supuesto azulejos, lo que enmarca la belleza de este lugar, que también guarda una de las historias más escalofriantes de la Puebla antigua.

 

Hace ya muchos años, en una de las habitaciones del Patio de los Azulejos vivió un abogado, que todas las noches al regresar a su dormitorio se encontraba con un amable anciano que rezaba con un rosario en la mano.

 

El abogado siempre encontraba al hombre sentado en posición de rezo. Con el paso del tiempo, formaron una buena amistad debido a la amabilidad de este anciano, que generaba confianza en el abogado cada noche.

 

En una de las tantas charlas que tuvo el abogado con el anciano, se enteró que era sacerdote, algo que no tomaría mayor relevancia hasta la visita de dos monjas al Patio de los Azulejos con la intención de pedir una limosna.

 

El abogado comenzó a platicar con ellas y les contó la buena amistad que había formado con el sacerdote, señalando que tal vez las monjas lo conocían; sin embargo, la respuesta de estas mujeres lo dejó petrificado.

 

Cuando el abogado les comentó el nombre del anciano, las mujeres se sorprendieron y de inmediato se persignaron, pues el hombre nombró y describió a un sacerdote que ya había muerto tiempo atrás.

 

Las monjas le confesaron que este sacerdote se aparecía en posición de rezo y con el rosario en la mano. Al comprender este asunto, el abogado prefirió irse del Patio de los Azulejos, donde hizo amistad con un ser paranormal

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